Los caníbales también comen ñoquis

Cuando aquel mediodía del 20 de enero de 1516,  el piloto mayor de Castilla, el comandante José Pedro de Solís (la historia desconoce si era portugués o castellano, pero si la fecha de su nacimiento, 1470), del recién creado Movimiento de Liberación Continental Castellano (conocido por sus siglas en castellano, MLCC), arrió el bote de la carabela capitana, Santa María de la Merced, junto a 7 hombres entre ellos el notario Alarcón y el grumete Francisco del Puerto (en esta ocasión no les acompañaban las trompetas necesarias por ley para tomar posesión de las tierras), no podía prever su aciago destino en las costas de Carmelo (hoy Uruguay).

Él que había firmado las capitulaciones con el comandante en jefe en estas costas y rey de nombre Fernando el Católico en las de enfrente, para navegar por la espalda de Castilla de Oro en busca del paso hacia el Pacífico (y de lo que surgiese); Él que junto a Vicente Yáñez Pinzón fueron los primeros en contactar con miembros de la alianza de mexicas, acolhuas y tlacopanecas en 1509, los llamados aztecas, que ocultaron con sagacidad la limpieza étnica que estaban llevando a cabo desde 1430, cuando se habían librado del Imperio Tepaneca; Él, junto a seis de sus compañeros, fue muerto, desmembrado y devorado frente a la mirada atónita del resto de la expedición que decidió darse la vuelta y posponer un ataque en toda regla del MLCC. Sólo respetaron al grumete por estar sometidos a las leyes hegemónicas que no se mataba (menos se comía) a niños y mujeres.

Y por qué me viene a la cabeza aquellos hechos de cuestionada autoría (los Charrúas no eran caníbales, menos enlatada y los Guaraníes estaban en la costa occidental del río, además que un reciente estudio del genoma indígena no encuentra marcadores de esta tribu en la zona. La historia está escribiéndose y la ciencia ayuda); Porque el recientemente nombrado primer director de la recientemente creada Oficina del Español de la Comunidad de Madrid, Antonio Cantó García del Moral, conocido por su nombre artístico, Toni Cantó, se vino arriba en su comparecencia ante la comisión parlamentaria de la Comunidad de Madrid para reivindicar(se) útil su labor y quitar(se) el áurea de ñoqui (término usado donde se quedó a vivir Francisco del Puerto para ilustrar al funcionario que solo acude a recibir el salario).

Ya sea por la proximidad del 12 de octubre o por el nuevo eslogan de su jefa, Isabel Díaz Ayuso sobre el “comunismo indigenista” (agotado el barril de las cañas libertarias), el intérprete con tablas varias en el arte dramático y diversos partidos políticos declamó un guion escrito por otros: “los españoles no creo que seamos colonizadores, ni conquistadores, ni nada parecido. Yo creo que España, cuando llegó a aquel continente, lo liberó»… (faltan las risas)… «fue un hito en el que se liberó a miles de personas que estaban sojuzgados por un poder que era absolutamente brutal, salvaje, incluso caníbal»… (siguen ausentes las risas)… “eran capaces de matar en una sola ceremonia a 70.000 personas”… (pero ni con esta primicia informativa del dato hay risas)…, para seguir con las más habituales: «Me siento orgulloso de mi patria y me siento orgulloso de lo que hizo la Iglesia católica»… y/o… «no le extraña que los comunistas se avergüencen de su país y este discurso, pero permítanme estar en las antípodas de su discurso»… y/o y/o… «Creo que España los liberó de aquello y, a partir de ahí, creamos una historia común, con una lengua común y un legado histórico del que nos tenemos que sentir orgullosos»

Propio, lo que se dice propio, no es el libreto. Visto el clip un par de veces, aparece de soslayo el nombre de Marcelo Gullo, un argentino que escribe sobre historia con unos cuantos títulos académicos (hay que revisar lo barato que salen los doctorandos y los máster), fundador del partido político Principios y valores (sobran comentarios), ideólogo de la lucha contra el negrolegendario y que es actualidad por la presentación de su libro “Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán”, un salpicón ligero de concatenaciones absurdas que tienen como eje que España fue es y será (de no dar la batalla) víctima de la propaganda británica-judeo-masónica. Así que arranca con aztecas e incas salvajes, crueles y caníbales, pasa por los españoles criollos acaudalados, salta por Washington-Hamilton, se va a los comunistas del 30 en el Río de la Plata, no olvida a Castro, regresa a Evo-López Obrador-Castillo a los que tilda de ignorantes y nazis y llega al separatismo catalán. Todo en uno, para todos los públicos (por supuesto Toni), que arrasa en ventas con conclusiones tan científicas como: los analistas conservadores dicen que los aztecas mataban 20.000 personas al año, pero otros lo suben a 150.000; es decir, se puede afirmar que 80.000 (ahí Toni, el artista, leyó mal la cita y concluyó, a falta de apuntador, que eran 70.000 en un solo acto). Trepidante y, por supuesto, amenazador porque nadie de los progres comunistas indigenistas le entra en debate.

Las casualidades que no existen han elegido a Toni Cantó, que es el ex que toda suegra quiere (ver lejos), como intérprete del renacer orgullo patrio en el Reino de España. Desde una esquina del Atlántico Norte, por las dudas, avisarle a Cantó que los caníbales también comen ñoquis.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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