Normalmente, anormal / Entre lo malo y lo peor, elegimos.

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Mientras un centenar de millones de personas viven en el mundo la felicidad de la victoria de Donald Trump, otras tantas se sumergen en el debate de por qué sucedió lo ya inevitable. Los mea culpa se maridan con los ya te dije mientras se engullen los snacks salados de la inacción, la crisis, la globalización y el aparente tsunami de las movimientos masivos de migrantes. Y aun falta el almuerzo y el licor café o las copitas. Hay una sensación generalizada de estupor y parece que entre la corporación de politólogos mediáticos se impone el término: populismo.

Los domingos otoñales suelen ser tristes, oportunos para revisar escritos y opiniones en la jungla de lo opinable. De todos, rescato las interrogantes que Jorge Alemán propone al debate del cataclismo que las elecciones en USA nos ha sacudido en nuestras vidas y en las futuras de la gurisada que nos sucederá. Obviamente, lo acaecido tendrá una inercia que marcará, sean cuales sean las políticas que se impondrán desde Washington, las próximas décadas (todavía estamos haciendo la digestión del 11S de 2001).

Si bien los Trump´s boys apelan con insistencia a la clase trabajadora (quizás terminen construyendo otro Volkswagen ) y hasta luzcan medio antisistema con el cuestionamiento de ciertos organismos internacionales, el eje de su discurso es el racismo y la xenofobia lo que, de un plumazo excluye la verdadera masa crítica del populismo. En este punto, Alemán propone que “la matriz subyacente de ese discurso es la que se puede adjudicar a la lógica masculina, y digo lógica para no recubrirla directamente con una cuestión de género. La lógica masculina, que busca en la identidad la cuestión esencial a custodiar y recuperar en su totalidad. Para constituir esta totalidad es necesario que exista una excepción amenazante que hay que destruir y expulsar. Nada de la Hegemonía en la articulación lógica de un sujeto popular se pone en juego.” Una diferencia clara de los posmarxistas que otorgan al populismo un modo de ser de lo político mismo susceptible de repartirse a izquierda y derecha. Y la propuesta concluye con una más que interesante definición del fenómeno Trump dado que “el populismo es el modo radical de pensar los antagonismos que instituyen políticamente lo social frente al orden dominante del neoliberalismo”,… se puede inferir que estamos frente a un: neofascismo neoliberal.

Y, ¿por qué se ha llegado a este punto? Básicamente, y es aplicable al salpullido de gobiernos neoliberales de Occidente, por ceder lo político a las élites financieras que, por definición, demandan beneficios inmediatos y no consideran la variable de sustentabilidad de sus propios negocios fagocitando la otrora economía productiva con la especulación: es la crónica de una muerte anunciada. Y para tal fin, en el discurso estrictamente político neoliberal aceptado con algún matiz de maquillaje por la llamada socialdemocracia, se nos ha colado con total naturalidad en los procesos electorales vividos en estos últimos años y con alguna honrosa salvedad que se nos proponga la disyuntiva de: entre lo malo y lo peor.

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Instantes / Carta a una hermana

Querida hermana, las antorchas se han vuelto cruces ardientes. Lo sabíamos, siempre estuvieron ahí y ahora se han quitado las capuchas. Somos sociedades de estúpidos ególatras que despreciamos la construcción del nosotros. Fijáte, lo más lindo, lo gratis, lo tangible lo tiramos por el váter para buscarnos y sentirnos diferentes, únicos, parciales de una barra brava que necesita alimentarse de himnos de guerra. Cómo se sentirá la Flaquita acariciando a Cisco que recién empieza a transitar por una vida que hoy duele mucho más. Lo he hablado con Martina y Nicolás porque estar alerta nos compete a todos. Son macanudos aunque te confieso que me da pavor pensar que la solución pase por personas que conscientemente odian a otros. Alguna vez, con asombro y simpatía, te escuché decir que las armas están ahí y en estos momentos donde ya se ha escrito el certificado de defunción para miles de personas, entiendo que es una opción más. Creo que todo pasa por el achique de los espacios que están por ocupar. Pero, mi querida hermana, también sabemos que tienen apoyos con distinta intensidad o visibilidad y se lo apuestan a que podrán templar sus cánticos. Igual que con Hitler se dejará que la planta del odio crezca y si antes fueron los judíos ahora son los musulmanes y como ayer, de yapa, los de piel oscura, los homosexuales, los diversos, los originarios. Ya ves, vos, Daniel y tantos otros pelearon al pedo por quienes no merecimos ser defendidos. No nos ofrecieron una casa, un auto, y las tarjetitas para bicecletear la vida y morirnos llenos de grasa y desnudos. Si te consuela, dicen que la sociedad madre durante un milenio no necesitó de confrontaciones. Y en eso, llegó la pelea por los dioses. Putos dioses. Desde esta península del Norte les mando todo mi amor para esa orilla del Sur, algo que nunca nos arrebatarán. Hasta la victoria final, tu hermano.

Normalmente, anormal / El Klan toma las calles de tu ciudad

375965038-torchlight-procession-torch-fire-deployment-reichstag.jpgEl mundo se volvió salado. Qué la primera potencia se haya quitado las capuchas donde se escondía la irracionalidad de millones no debería tomarse a la ligera, al universo de las formas, de las dependencias financieras. No es una gota más, el vaso está desbordado y chorrea odio. El peor sentimiento del homo sapiens. Odio fundamentado. Y sabemos a donde conduce. Nuestros mayores lo padecieron.

Estamos en una suerte de preguerra civil global. Hemos podrido, por acción u omisión, lo aprendido de las decenas de millones de muertos de los conflictos del siglo XX. Se disputa el espacio en común, el que creíamos absurdamente de encuentro, y en realidad es de propiedad. Y mientras tanto, cada uno, en sus historias mínimas.

La realidad duele. Y hay que combatir el dolor con todas las acciones que están al alcance. Hay que exigir un posicionamiento claro y sin ambages a quienes nos gobiernan. Un punto de partida para saber que podemos esperar. No sirve ser pusilánimes, ni enredarnos en que a la fiera se le amansa con música. Los xenófobos y racistas no son animales, tienen sus fundamentos.

¿Y qué hacer sin caer en la violencia? Achicar el espacio. Su espacio. No se puede compartir organizaciones de defensa como la OTAN si no se establecen mecanismos estrictos de control sobre la toma de decisiones. No se puede, como hasta ahora, mantener esa suerte de respuesta automática ante la geoestrategia que imponía Estados Unidos. Tampoco utilizar a la ligera las coaliciones militares para actuar en diversas partes del mundo.

Es hora de revertir también el sistema de veto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para un supuesto equilibrio que se ve inexistente. Hace mucho tiempo que es inoperante, véase el caso de la invasión de Irak, y ahora es urgente.

También se deberían deslocalizar los organismos financieros globales que desde Washington imponen las herramientas de financiación a los países menos favorecidos, que miden las soberanías económicas de los países y hasta tienen jurisdicción legal sobre deudas soberanas.

Europa, más que nunca, es el fiambre de un sándwich que Putin y Trump están deseosos de engullir. Es el momento de reflotar aquella idea de los no alineados, de buscar alianzas con el resto del mundo, de patear el tablero que la ata por sus dependencias energéticas y financieras. Buscar un nuevo orden inclusivo, biodiverso, multicultural.

No se dará nada de lo escrito. Seguiremos al flautista de Hamelin porque somos parte del problema y no de la solución. Pondremos paños calientes y cuando en diciembre, el Ku Klux Klan haga su gran desfile con sus cruces ardiendo, diremos que nada tiene que ver con “la marcha de las antorchas” de 1934 en Nüremberg. Solo los niños se tapan la cara con sus manos y desaparecen en sus mundos fantásticos. El real, se prepara para que el Klan tome las calles de tu ciudad.

Normalmente, anormal / ¡Qué ganó, leches!

 

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Ganó Ramón Espinar en Madrid en la interna de Podemos. Felicidades a él, a todo su equipo y a los barones del partido que lo apoyaron y apostaron por su lineamientos políticos. El marketing político ha ganado y debemos valorarlo en toda su dimensión porque hablamos sobre personas que representan a otras en las administraciones presentes o futuras de un territorio dado. Aposté, sin ser partidario de ninguno, por la serenidad reflexiva que despedía el discurso de Mestre pero, la realidad, ha demostrado que era, en términos burreros, caballo perdedor.

Salvo, que yo sepa, de la honrosa excepción de Uruguay (Bolivia y Ecuador tienen otra lectura), donde en boca de un colega argentino conservador, “es un país raro que consume telebasura y vota seriamente”, la tendencia al espectáculo como herramienta política, que se ha amplificado desde la llegada de las redes sociales a nuestras vidas, semeja imparable. Atrás quedó, algo igualmente nefasto, el carisma entendido como una suerte de sex-symbol que atraía el voto. Aquel: “¡Felipe, capullo, queremos un hijo tuyo!” que acompañó las primeras elecciones de la transición española (obviamente, con Aznar no se dio pero este utilizó otras herramientas de marketing como fueron unificar el mensaje y repetir hasta la saciedad y ante cualquier pregunta aquello de: “España va bien”).

Creo que no le importa al votante de Podemos en Madrid si Espinar es socialdemócrata o progresista. Es una victima, era, de la conspiración mediática del neoliberalismo y así, como la Coca Cola en los 80 supo revertir la demoledora queja de los consumidores contra la intragable Cherry Coke en un éxito de otros productos, Iglesias y Monedero se han apuntado el tanto de ganar en Madrid con su versión, a mi criterio de anormal, de los superhéroes.

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Coincidencias del calendario (nunca compararé a dos electos tan dispares) en la otra orilla del Atlántico ganó Trump utilizando herramientas parecidas: el espectáculo. Y también lo hecho Macri en Argentina, lo vemos en Venezuela y lo hemos seguido en la televisiva caída de Dilma en Brasil. Me cuesta entender lo que estamos construyendo y hacia donde nos encaminamos definitivamente. Repasando la historia encuentro que muchos de los representantes políticos de antaño fueron igual de leves en su servicio público y en muchos de los casos, su párrafo final fue una guerra. Putas y malditas guerras que como el fuego de verano regenera la tierra.

Para no aburrir con mi anormal normalidad, otra vez felicidades a los ganadores y, eso de la edad, no puedo sustraerme al normalmente, anormal Ruiz Mateos vestido de Superman, esa fue la apuesta comunicacional de la candidatura vencedora, con su “¡qué te pego, leches!” que en este 2016, según calendario cristiano, se traduce en un “qué ganó, leches!”

 

Normalmente, anormal / La Dignidad de los Nadies

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Parece ser que el reino va bien, que ya no hay personas trabajadoras desocupadas o precarizadas hasta el desaliento o jubiladas en la miseria compartida o recién egresadas que deambulan hacia las fronteras de otros horizontes como única salida a una vida no estudiada y menos deseada. Parece ser que somos figurantes de una película de ciencia ficción que corremos hacia la catástrofe a la espera de superhéroes juveniles, hembras y machos, de la tierra de Trump. Y que mientras tanto, popcorn y cocacola en mano, unos creativos de la comunicación se les enciende la lamparita: a los estúpidos hay que tratarlos como tales.

Con la salvedad de Belén, Rocío, Santiago, Antia, Diego, Arturo, Alberto, Marta, Berta, Cathy, María, Daniel, Benito y tantos y tantos más que están ahí para dar lo que tienen, lo que saben, lo que pueden,… el tiempo y la mar siempre sacan a flote lo que no pueden digerir.

Y Ramón Espinar, su equipo y los que los apadrinan han demostrado sobradamente que tipo de personas son. Porque, en esta orgía de ego, de mirarse a los ojos y brindar por lo que serán, de soñar que le dan la mano Trump o Merkel para hacerles ver que son superhéroes de cómic obviaron, cosas del marketing multinacional, a los verdaderos superhéroes que resisten día a día la miseria, ver como sus hijos se acostumbran a la beneficencia, a comer siempre pasta, a los adultos mayores que reparten y comparten, a los que se fueron, a los que cruzan mares de verdad, a los que huyen de la guerra, a los que pierden la dentadura porque eso cuesta, a las que toleran el maltrato de animales machistas porque es un techo, a los que a las 9 de la mañana se camuflan por las calles o se derrotan en un zaguán para pedir una limosna. No, de eso, no se habla. De eso no se entiende. A lo mejor, a los postres en ese restaurante tan guay, o de cañitas para quitar el estrés se les arranca un discurso que dura dos rondas más de cervezas. Y a casita, a dormir calentitos. Y si no salen las cosas como estaban previstas, a recuperar la excedencia. Hijos e hijas de papá y mamá igual que aquellos progres de antaño que hoy se sientan en los consejos de administración o son lobistas porque, caramba, la agenda es mejor que el currículum, que romperse el culo trabajando o mendigando un puesto.

En vez de mirar tanto las películas de la Marvel, podían sentarse a emocionarse con “La Dignidad de los Nadies” que Pino Solanas un día grabó. Claro, es una opinión normalmente, anormal pero espero que nadie les haga el aguante.

http://www.elespanol.com/social/20161110/169733125_0.html

https://youtu.be/5LHJcVzAQfQ

Instantes / Dos veteranos amigos

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De vez en cuando se ven. Se dan una biaba de cigarrillos para ahumar el espacio donde escupir ironías o compartir sorpresas. Hijos y nietos de la crítica de puro observar la diaria. Hijos y nietos de alegría ante el talento que nos patea el culo para hacerse espacio. Mal encarados y maleducados para muchos. Intolerantes a sabiendas con tanta mediocridad regente. Demócratas de una democracia inexistente. O totalitarios para quienes de victimarios pasan a victimas. Amantes del fútbol por el fútbol, rivales de la infancia, hinchas de quienes saben parar, mirar y mandar. Del boxeo sin nacionalidades que ahora, con tanta corrección hipócrita arranca con un “¿te acordás del combate de aquél…?” Y es que están llenos de lagunas. Uno dice que es la memoria inmediata. El otro consuela con el tópico de las dos semanas para recordar un nombre y evitar las sospechas de un alzheimer en ciernes. La puta edad se nota en lo superfluo con lo que adornaban sus conversaciones. No en lo básico, en lo esencial, en lo que llevan años sumando a sus discursos sonámbulos. Camaleones musicales porque aun les falta escuchar el último acorde. Es una mierda pensar que lo pasado fue mejor. Tuvo su momento en un contexto que ya no existe. Ahora hay otro que ellos lo viven con el gas suficiente para no infartar antes de tiempo. Eso lo da la experiencia de gastar los días adecuadamente. Igual con las drogas. Cero tabú. Cero normalidad, anormal. Amasadores de letras entreveradas con sabor a algo. Burlones del verbo fácil. Lectores de entrelíneas. Uno con la perspectiva visual, siempre fugada y en búsqueda, siempre sencilla y que funciona y el otro con la decolonial, acumulando cosmogonías donde nadar o perderse, respetando los tiempos hasta derrotar en busca de cervezas para hilar sin sucumbir, como cuando cruzaron caminos. Despedirse para sus mundos deconstruidos y asumidos. Instantes que de vez en cuando repiten. Dos veteranos hijos de puta o dos, simplemente, amigos.

Anormalmente, normal / Gil y Trump, los mesías electos

58Hace muchos años me tocó vivir muy de cerca el asalto de Jesús Gil y Gil a la alcaldía de Marbella. Durante la campaña observé con detenimiento la fascinación que despertaba aquel personaje grotesco, ex-convicto por homicidio de 53 personas y con un amplio prontuario especulador, además de presidente del Atlético de Madrid. Profesionales, universitarios, trabajadores manuales, jubilados, pequeños y medianos empresarios se apuntaban a la ola del partido GIL que prometía invertir su propio dinero, construcción por doquier y orden. De nada servía evidenciar las falacias, ni tan siquiera introducir matices, Jesús Gil y Gil venía a salvar Marbella que vivía, como todo el reino y que ahora hemos olvidado, una crisis económica con un paro del 14% y con especial relevancia en el sector inmobiliario de la segunda vivienda (turismo residencial). El patatín patatán, el insulto alto y directo a los políticos de otras administraciones y las disparatas propuestas desarrollistas también se mezclaba con el orden contra gitanos y “moritos”.

¿Por qué se votó a Gil? En primer lugar, porque el anterior gobierno cumplió un trámite de gobierno sin una propuesta clara, una idea, una decisión de cómo enfrentar la crisis. Gobiernos formalmente correctos e inoperantes. Era del PSOE. En segundo lugar, porque para muchos de los votantes Gil personificaba la oportunidad de nuevos negocios sin las ataduras de una administración garantista para los ciudadanos. Un dato: en el juicio contra la administración de Gil por saltarse el PGOU en la construcción del paseo marítimo se descubrió que no existían planos para tal obra (por aquí, por allá, ahora vienes hasta acá…). Es decir, una puerta abierta a la especulación, al negociete rápido. En tercer lugar, Gil representó a la perfección el papel de “mesías” esperado que los sistemas educativos y, por ende, entornos familiares, introducen como algo normal y posible en nuestras vidas. El mensaje de Gil fue claro: “sin hacer nada, solo acatando mis decisiones, obtendrán beneficios económicos”, que traducido a la jerga de la calle es: “serán felices”. En cuarto lugar, para todos detectó un enemigo en común: el desorden. Y este siempre lo personifican las minorías trabajadoras de etnias no blancas (gitanos y moros que en aquel momento todavía no se había acuñado la denominación de subsaharianos a los negros por su escaza presencia). Los árabes estaban exentos del escarnio público en su campaña. Y como solución, la contratación de militares del MOSAD israelita para instruir a la Policía Local.

Y ganó holgadamente. Y destruyó Marbella más de lo prometido. Y también la saqueo. Y junto a él surgieron otros personajes (la corrupción cuando se plantea como sistémica tiene que tender a ser expansiva) depredadores con el ayuntamiento. Y se mofó, con el consentimiento de otras administraciones y de la justicia, de las instituciones nombrando a un menor de edad como concejal de juventud y deporte que, además dada su condición, era el encargado de firmar todas sus irregularidades. Y como la ola tiene mucha espuma, ganó Estepona y se tiró a las plazas africanas que España ocupa. Y solo cuando inculpó a su abogado, Sierra, la justicia actuó.

¿A quién le puede sorprender que también gane Trump? ¿Acaso el gobierno de Obama ha sido un cambio radical hacia una visión más “demócrata” del accionar como país de los Estados Unidos? No, dos legislaturas elegantemente cobardes que al final ha intentado maquillar. El sistema de salud, su política intervencionista, Guantánamo… Y hoy, en su discurso, Trump hablaba en los mismos términos que Gil: políticas desarrollista para generar puestos de trabajo en un país donde ese no es el problema (huele a negocios para las grandes constructoras civiles y demás bichos de sus consejos de administración) y que, llegado el caso, fomentaría la inmigración al grito del trabajo sin control (efecto llamada de los que PP y PSOE se acusaban en el pasado). Citar y contar con la presencia de Giuliani es hablar del orden a través de la represión, algo que no pasó inadvertido durante su campaña. No hablar de política exterior en su primer discurso es un síntoma de que, o bien la considera política interna o la dejará en manos de la necesidad del potente lobby de la industria armamentística. Sí citó a los servicios secretos, pendientes de regularizar jurídicamente su flagrante ilegalidad.

A Gil y a Trump lo votaron porque han sabido encarnar el papel de mesías. Lo terrible es pasar de los cenáculos, donde toda bravuconería tiene su aplauso, a los gobiernos y al igual que el primero fue mucho peor de lo prometido, Trump a buen seguro lo superará. Y hoy, justamente hoy, creo que es hora de decir que es una anormalidad facilitar la normalidad de una situación por este frivolidad de gestionar sin hace algo.