Koalas

“EL GRAN REINICIO”, presentado en Davos en junio 2020 era claro. La puesta en escena con el príncipe Carlos de Gales adecuada para la élite financiera, tecnológica y política mundial. Un plan, un planazo diría una colega, llena de sostenibilidad innovación ideas justicia igualdad oportunidades e inteligencia artificial. Un mundo feliz pospandemia distópico pero aggiornado como el descrito por Aldous Leonard Huxley con esas nuevas viejas reseteadas castas de: élites, subalternos que se saben creen intuyen posibles, aguantes que esperan un boleto de lotería y los más que como antes y en el futuro no cuentan.

Un mundo feliz lleno de mensajes muchos mensajes un mar de mensajes por todos los canales y soportes, por todas las plumas bocas e imágenes para saber que se está avanzando hacía “EL GRAN REINICIO”

mensajes

tóxicos

si utilizas harás posible, si compras mejorarás el aire, si me permites destruir te compensaré creando, si eres responsable lo seremos contigo, si viajas serás sostenible, si tu vida es energía haremos paisajes, si tienes necesidades te las alimentamos biodegradablemente, si eres sensible te plantamos un árbol, si hay algo quieras te lo diseñamos, pero sigue avanzando comprando consumiendo teniendo porque, carajo, bien los sabes, somos parte de ti de tus alegrías de tu felicidad de tu relacionamiento de tu imagen de tus mañanas satisfechas de tus emociones de tus sentidos de tu ruta vital de tu epitafio (por favor, joder, no te quedes sentado al lado del camino no les des vueltas a las cosas a la tontería del criterio a la duda porque, ¡mierda!, solo se vive una vez y lo sabes)

Los koalas tienen un método para alimentarse con la hoja del eucalipto que es tan tóxica como el cianuro, pero es su alimentación base. Nacen si esa capacidad. Durante los primeros meses, la hembra los alimenta con leche y con una papilla de excrementos que la cría come. En esa papilla de mierda va dotándoles de las bacterias que le permitirán metabolizar lo tóxico de la hoja del eucalipto. Y alimentarse. Y vivir su indolencia. Porque este marsupial que lo confunde con un oso y que todos le aplicamos el diminutivo por su lentitud y adorable figura hasta el punto de ser un clásico del mundo peluche es, lo dice la ciencia (por las dudas), básicamente lerdo, incapaz de reconocer su alimento si no está en el árbol, de buscar otras hojas que tengan más nutrientes que la pobre y tóxica hoja del eucalipto (por eso se la pasan durmiendo 20 horas al día).

Suena conocido eso de educar el cuerpo para ingerir tóxicos sin inmutarse, metabolizar  y dormitar. Pero bueno, estamos yendo a “EL GRAN REINICIO”, lo dijo el príncipe Carlos y el Foro Mundial Económico y en nuestros bosques de eucaliptos los posibles están entusiasmados, los aguante siguen esperando el golpe de suerte y los más, no cuentan.  

Bienvenido Sr. Colón

En la previa de la llegada con las bandas metiendo tambores y trompetas para marcar el paso, las poblaciones se engalanan con la Cruz de Borgoña para recibir a la potencia que terminó con 8 siglos de infieles musulmanes, que antes habían terminado con los arrianos visigodos, que antes habían terminado con los imperiales romanos, que antes habían terminado con los belicosos cartaginenses, que antes habían terminado con los contradictorios helenos, mestizos celtiberos que un lado eran celtas y en otros íberos, que antes habían terminado con los ambulantes fenicios que antes, quizás, fueron tartessos que es casi decir que atlantes. Mucha sangre derramada; o eso parece.

Como en la fantástica película de Berlanga, cada habitante sueña con lo que supondrá la visita, la cultura que traerán, el dinero que aportarán y los mercados que se abrirán allá donde amanece cada día, las ciudades que crearán para vivir, los artilugios que les harán más cómoda la vida, los portentosos africanos para esclavizar, una única lengua para hablar y enviar mensajes y único dios para temer.

Y ensayan canciones para recibirlos, quizás, con la voz ronca y rota de José Isbert, o fresca como Lolita Sevilla: “Castellanos, vienen a Abya Yala gordos y sanos; Viva el tronío y viva un pueblo con poderío…”.

Por suerte en Villar del Río la caravana no se detuvo. Las esperanzas quedaron en sueños. Abya Yala, definitivamente América, se sumió en una pesadilla hasta convertirse en el territorio más desigual e injusto del mundo. Había un plan, pero los que llegaron no estaban gordos, menos sanos y Colón no era el bote que cantaban los Pegamoides aunque se lo tomaron en serio blanquear. Falta química. Nos estamos viendo, dice la más hermosa despedida mexicana.

Los caníbales también comen ñoquis

Cuando aquel mediodía del 20 de enero de 1516,  el piloto mayor de Castilla, el comandante José Pedro de Solís (la historia desconoce si era portugués o castellano, pero si la fecha de su nacimiento, 1470), del recién creado Movimiento de Liberación Continental Castellano (conocido por sus siglas en castellano, MLCC), arrió el bote de la carabela capitana, Santa María de la Merced, junto a 7 hombres entre ellos el notario Alarcón y el grumete Francisco del Puerto (en esta ocasión no les acompañaban las trompetas necesarias por ley para tomar posesión de las tierras), no podía prever su aciago destino en las costas de Carmelo (hoy Uruguay).

Él que había firmado las capitulaciones con el comandante en jefe en estas costas y rey de nombre Fernando el Católico en las de enfrente, para navegar por la espalda de Castilla de Oro en busca del paso hacia el Pacífico (y de lo que surgiese); Él que junto a Vicente Yáñez Pinzón fueron los primeros en contactar con miembros de la alianza de mexicas, acolhuas y tlacopanecas en 1509, los llamados aztecas, que ocultaron con sagacidad la limpieza étnica que estaban llevando a cabo desde 1430, cuando se habían librado del Imperio Tepaneca; Él, junto a seis de sus compañeros, fue muerto, desmembrado y devorado frente a la mirada atónita del resto de la expedición que decidió darse la vuelta y posponer un ataque en toda regla del MLCC. Sólo respetaron al grumete por estar sometidos a las leyes hegemónicas que no se mataba (menos se comía) a niños y mujeres.

Y por qué me viene a la cabeza aquellos hechos de cuestionada autoría (los Charrúas no eran caníbales, menos enlatada y los Guaraníes estaban en la costa occidental del río, además que un reciente estudio del genoma indígena no encuentra marcadores de esta tribu en la zona. La historia está escribiéndose y la ciencia ayuda); Porque el recientemente nombrado primer director de la recientemente creada Oficina del Español de la Comunidad de Madrid, Antonio Cantó García del Moral, conocido por su nombre artístico, Toni Cantó, se vino arriba en su comparecencia ante la comisión parlamentaria de la Comunidad de Madrid para reivindicar(se) útil su labor y quitar(se) el áurea de ñoqui (término usado donde se quedó a vivir Francisco del Puerto para ilustrar al funcionario que solo acude a recibir el salario).

Ya sea por la proximidad del 12 de octubre o por el nuevo eslogan de su jefa, Isabel Díaz Ayuso sobre el “comunismo indigenista” (agotado el barril de las cañas libertarias), el intérprete con tablas varias en el arte dramático y diversos partidos políticos declamó un guion escrito por otros: “los españoles no creo que seamos colonizadores, ni conquistadores, ni nada parecido. Yo creo que España, cuando llegó a aquel continente, lo liberó»… (faltan las risas)… «fue un hito en el que se liberó a miles de personas que estaban sojuzgados por un poder que era absolutamente brutal, salvaje, incluso caníbal»… (siguen ausentes las risas)… “eran capaces de matar en una sola ceremonia a 70.000 personas”… (pero ni con esta primicia informativa del dato hay risas)…, para seguir con las más habituales: «Me siento orgulloso de mi patria y me siento orgulloso de lo que hizo la Iglesia católica»… y/o… «no le extraña que los comunistas se avergüencen de su país y este discurso, pero permítanme estar en las antípodas de su discurso»… y/o y/o… «Creo que España los liberó de aquello y, a partir de ahí, creamos una historia común, con una lengua común y un legado histórico del que nos tenemos que sentir orgullosos»

Propio, lo que se dice propio, no es el libreto. Visto el clip un par de veces, aparece de soslayo el nombre de Marcelo Gullo, un argentino que escribe sobre historia con unos cuantos títulos académicos (hay que revisar lo barato que salen los doctorandos y los máster), fundador del partido político Principios y valores (sobran comentarios), ideólogo de la lucha contra el negrolegendario y que es actualidad por la presentación de su libro “Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán”, un salpicón ligero de concatenaciones absurdas que tienen como eje que España fue es y será (de no dar la batalla) víctima de la propaganda británica-judeo-masónica. Así que arranca con aztecas e incas salvajes, crueles y caníbales, pasa por los españoles criollos acaudalados, salta por Washington-Hamilton, se va a los comunistas del 30 en el Río de la Plata, no olvida a Castro, regresa a Evo-López Obrador-Castillo a los que tilda de ignorantes y nazis y llega al separatismo catalán. Todo en uno, para todos los públicos (por supuesto Toni), que arrasa en ventas con conclusiones tan científicas como: los analistas conservadores dicen que los aztecas mataban 20.000 personas al año, pero otros lo suben a 150.000; es decir, se puede afirmar que 80.000 (ahí Toni, el artista, leyó mal la cita y concluyó, a falta de apuntador, que eran 70.000 en un solo acto). Trepidante y, por supuesto, amenazador porque nadie de los progres comunistas indigenistas le entra en debate.

Las casualidades que no existen han elegido a Toni Cantó, que es el ex que toda suegra quiere (ver lejos), como intérprete del renacer orgullo patrio en el Reino de España. Desde una esquina del Atlántico Norte, por las dudas, avisarle a Cantó que los caníbales también comen ñoquis.

Los paraísos del tesoro

De chicos jugábamos sobre el sofá o saltando entre las camas o trepando por las rocas o descolgándonos de travesaños o ramas con improvisadas cuerdas al grito de “al abordaje” en nuestros imaginarios escenarios donde, por supuesto y acá no había “polis o ladrones”, todos queríamos ser piratas, bucaneros o corsarios (quién querría ser tripulante de aquellos navíos españoles cargados de oro plata monedas joyas telas perfumes…, que de alguna manera implícita eran ladrones de otros que no aparecían en nuestra película). La culpa, en mi caso, de Errol Flynn, un pirata honrado por mor de los guiones.

Barbanegra, Black Sam, Henry Morgan, Francis Drake, los hermanos Barbarroja y otros que la memoria me esconde eran piratas y señores, malos y buenos, justos e injustos, de finos modales y embrutecidos y expeditivos métodos, aventureros que las circunstancias los había hecho actuar de esa forma. Reales o históricos, en nuestra infancia eso era lo de menos. Y no había mar donde no navegasen, bandera que no arriasen para izar la universal negra con una calavera cruzada por huesos en blanco. Infancia.

A golpes de espadas de madera y con cicatrices para siempre, la lectura era una forma aceptable de domarnos y por ahí, el escocés Robert Louis Stevenson con “La isla del tesoro” es culpable, descubrimos que tras tantos abordajes, los piratas necesitaban un lugar donde poner a salvo sus grandiosos botines. Y se vinieron los juegos de mapas, enteros o por trozos, en papel o tatuados, en islas o costas del Caribe y otros mares, llenos de palmeras singulares y veinte pasos a poniente, de cuevas, de señales a la vista pero ocultas.

Nos hemos hecho adultos y lo que creíamos fantasías de la infancia los sabemos reales como los personajes de nuestros juegos. Existieron y son. Quizás por ello, aquellos que siguen soñando en un golpe de suerte o por la espada, normalicen (que es la manera que el poder se vuelve tangible), la existencia de los paraísos fiscales de grandiosos botines fruto de los nuevos “al abordaje”.

Periódicamente se descifran mapas del tesoro que desvelan esas palmeras donde están enterrados los tesoros. Ahí están los Panamá Papers, Offshore Leaks, China Leaks, Bahamas Leaks, Football Leaks, Money Island, Malta Files, Paradise Papers, Dubaï Papers, FinCEN Files, OpenLux (gracias Eduardo Febbo por la recopilación) y ahora los Pandora Papers.

Durante días surge la indignación: los reyes no creen en sus reinos, los jefes de estado le esconden a sus estados, las autoridades se autorizan, los bi-millonarios no comparten riquezas, miles de personajes hablan del fruto de su trabajo, de herencias, negocios, golpes de suerte que esconder de la codicia. Se hablan de cifras atropelladas de tantos ceros que marean. De hospitales, educación, hambre, de acciones sociales pendientes, necesarias, fundamentales.

Pero es un instante, unos días, quizás algunas semanas y rara vez se cuelga al pirata porque habita desde la infancia entre algunos de nosotros. Son los nuestros, los que generan riqueza, los que abanderan identidades, los que generan las normas y las ejecutan, el espejo donde mirarnos para saber cómo es la “felicidad verdadera”. Ron, ron, ron, la botella de ron (la cantaba el Capitán en la taberna de La Isla del tesoro), la bebida y el diablo se encargaron del resto en los visibles, pero ocultos paraísos del tesoro.

Indigenismo comunista

Somos DESAGRADECIDOS y debemos ser AGRADECIDOS, pero nos mata la envidia que debe ser un gen bárbaro bajito lampiño morocho impúdico fumado consonante animista cosechero descamisado que se convierte en virus y contagia también a las personas de piel clara que no entienden que la vida es UNA, GRANDE Y LIBRE que repetía hasta la extenuación aquel defensor de la DEMOCRACIA que tuvo a bien domarla, sanearla educarla durante escasos cuarenta años y con escasos millones de víctimas porque, como bien dice un INTELECTUAL de cuyo nombre no quiero acordarme, Lo importante es VOTAR BIEN y no el hecho de ejercer un DERECHO en LIBERTAD.

Somos DESAGRADECIDOS y nos estamos radicalizando, que se agarren los machos porque al lado del INDIGENISMO el talibán se escribe en minúscula. Y además, COMUNISTAS. Vaya por dios, es un golpe bajo llamar al indigenismo comunista (no sé si cortar una cabeza con mi cuchillo de obsidiana o comerme un corazón aún latiente). Hay que reconocerles su creatividad intelectual que a buen seguro le ha quitado el sueño a los becarios de la agencia de comunicación (que sepan los actuales gobernantes que además de comunistas progres bolivarianos separatistas bildudianos la entradilla frente a los micrófonos incluirá indigenistas). Ñam, corazón a la panza. y debemos ser AGRADECIDOS a la NACIÓN ESPAÑOLA, que no existía, pero es un pequeño detalle sin importancia porque en el máster así se explica a los cachorros de la democracia (ÚNICA GRANDE Y LIBRE) que acuden desde América a formarse a MADRID, que vaya disgusto, poco se conoce (la ciudad-comunidad-capital-toaEspaña) en Estados Unidos como descubrió su presidenta (VOTADA BIEN), que creyó que la LIBERTAD estaba exenta de copyright (y con ello y las semillas de Bayer no se juega a las orillas del Hudson) y regresa con la amargura del fiasco en su pretendido paseo de las estrellas (la realidad le dio con las barras).

Y toda la culpa la tiene el papa que vive en Roma que va, porteño tenía que ser, entredientes, a pedir perdón por su parte en la conquista desconociendo que la señora del discurso en su ciudad natal, la insuperable There is nothing quite like a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor, es también la relaciones públicas en la NACIÓN ESPAÑOLA de los mexicanos Legionarios de Cristo (lindo y adecuado nombre porque están como una cabra) y fue su orgulloso esposo (aquel presidente de la muletilla: ESPAÑA VA BIEN), que salió al ruedo para reivindicar el pasado de la NACIÓN ESPAÑOLA, matando dos pájaros de un tiro: él no pide perdón para que resuene lejos el CHE, VISTE, SE RETOBÓ EL PETISO DE LAS ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA EN IRAK e intentar ningunear al  presidente mexicano (LOS MEXICANOS VOTARON MAL) por su filiación en el registro civil.

Releído parece un texto absurdo. Lo es. Pero éstos, ¿merecen otro tratamiento?

R E S P E C T «sock it to me»

Ahora que nos desayunamos escuchando que la música ligera en realidad tenía mensajes subliminales revolucionarios y reírnos durante años (cambiar el dial sin posibilidad de escape o zapear por el brillo de las lentejuelas y menos mantener la línea en la traicionera sesión vermú) fue una traición de clase porque todo aquello era un plan para derribar o corregir o vigilar o molestar a las democracias en sus derivas neoliberales o neoconservadoras que, vaselina mediante, tendían al autoritarismo determinista. Qué tanto música protesta cantautores existencialistas psicodélicos undergrounds punkies psychobillies bluseros jazzistas postmodernos industrialistas tecnos traperos o raperos o hiphoperos reggaes étnicos mestizajes…, la clave que ni la Enigma pudo imaginar era la música ligera. En este punto, habría que pedir disculpas, no lo entendimos, no la pasaban en el supermercado ni el ascensor, somos unos resentidos con la vida, no la disfrutamos, no nos acompañaba en el sexo. Un desastre que explica muchas cosas.

Pero hete aquí que la revista Rolling Stones vuelve a la carga con las 500 canciones más influyentes (debe estar en momentos bajos porque, cómo ocurrió en 2004, hacer estos rankings automáticamente dispara las ventas y se convierten en las notas más leídas: hagan lo mismo con una playa un auto un libro una película un beso un peinado un político… el orden jerárquico nos puede). La consulta fue con 250 personas relacionadas con la música, entre la academia y el escenario, entre la sala de grabación y la junta de accionistas de las discográficas, entre no tú ni tampoco yo.

La ganadora: “Respect” de Aretha Franklin que no es suya porque es de Otis Redding pero es de ella porque sí. He de reconocer que me alegra que aquella canción de 1967 (que era anterior pero Otis nunca se levantó del muelle de la bahía y el tema que apelaba al respeto que a todo hombre se le debe en casa cuando él procura el pan) estaba tatuada en el contexto de la deriva autoritaria de las democracias incapaz de asimilar tantos reclamos que le surgían por doquier contra el racismo, la guerra, el machismo, la cultura oficial(es), las dictaduras, el colonialismo, el saqueo, el hambre… y dicen que el Respect se tornó en himno de clase donde asirse con motivos apartes. Porque si bien la letra, Aretha introdujo el deletrear R E S P E C T (“R-E-S-P-E-T-O, Averigua lo que significa para mí), era banderín de enganche, fue el ritmo acelerado, desconocido y mestizo, esa reinterpretación de los increíbles sonidos afroamericanos (nunca, por suerte, definidos con exactitud) donde entra el góspel y por ello el público (como en los templos que Aretha conocía de memoria porque su viejo era pastor) que, según Atlantic Records, es el soul y el “Respect” el gran hit que recorrió el mundo.

Letra música improvisación palmas coros público. El “Respect” lo tiene todo y hasta hoy nadie ha averiguado el significado del RESPETO ni para ella ni para sus hermanas en el coro ni para el público siguiendo el ritmo con las palmas ni para quien escucha el disco en su casa. Qué decir del discutido “Sock it to me, sock it to me, sock it to me…” (dámelo ya, dámelo ya, dámelo ya). Un imposible.

Sin pertenencias

Ventura está atribulado con los dramas frente a su proa. No han dejado de pasar botes sin alientos visibles de vida, pero sabe que a casi nadie le interesan los cuerpos migrantes que viajan sin pertenencias. Un Humano sin pertenencias, lo sabe porque lo entendió hace muchos años, es un humano en minúscula y hasta sin hache, un Umano. Bien lo sabe el bichicome homeless perroflauta pordiosero linyera vagabundo mendigo… (póngase el nombre que primero le venga a la cabeza cuando enfrenta a las personas castigadas a la exclusión cuando las cruza por las ciudad) que arrastran carritos bolsas atados de tela maletas…, con sus pertenencias más preciadas a las que nunca renunciarían por un techo para dormir.

Por la banda de babor, un campamento de haitianos en Texas es brutalmente desmantelado por la patrulla de fronteras estadounidense a caballo, tipo cowboys. Las imágenes del hecho llaman la atención. Por los caballos, no nos engañemos, que la brutalidad ejercida y las victimas de la misma está naturalizada con natural pasmo de las razones técnicas que diría la ministra de trabajo española y está acertada aunque debamos desconfiar de la metáfora hartos de la brillantez puntual y las razones técnicas del día a día. Sin embargo, una colega de mirada inquieta queda atrapada por una imagen: el cowboy uniformado persigue, golpea e intenta retener a una persona por su camiseta que corre sin soltar sus dos pequeñas bolsas de plástico donde están sus pertenencias. El periplo de la migración haitiana rumbo a Estados Unidos conlleva años, miles de kilómetros,  climas, desprecios, hambre, miseria. Pero siempre dos bolsas de pertenencias.

Por la banda de estribor, el volcán Cumbre Vieja de la isla de La Palma va a su bola y a falta de contenidos de extrema gravedad, con muertos y heridos para la audiencia, los medios de comunicación ponen el foco en las victimas y su drama humano, con hache, que supone elegir en una hora las pertenencias que salvan o dejan atrás. ES UN DRAMA. La vida sin pertenencias es un DRAMA. Un DRAMA que podría volver a las personas Umanas, linyeras, haitianas. Para qué vivir, se preguntan en la cresta emotiva de la ola, sin pertenencias. O con escasas pertenencias.  Da igual cuáles, pero no la cantidad de lo poseído.

Las pertenencias nos distinguen diferencian nos vuelven deseados denostados excitantes deprimentes amados desamados coherentes absurdos invitados rechazados visibles invisibles y, sobre todo, valorados como posibles y no posibles … Elegir en una hora no parece complicado piensa Ventura que ya bastante tiene con aguantarse, pero cada uno tiene su respuesta y sus asideros vitales.

IrReversibles

El Gran Hermano y la secuela de reality shows con sus correspondientes precuelas y recontra tirabuzones para el estiramiento de la piel del guion porque se sabía pero se necesitaba saber que todo cuela mientras entretenga. Botos por medio que dan votos escrutados, se arrancaron por todo Occidente (en sus gimnasios base country clubs base consejos de administración base templos de culto base mercado de valores base redes sociales base y, por supuesto, medios de comunicación base), los personajes hechos partidos adscritos a las cacofonías verbales que, básicamente, tienen un único reclamo: la libertad mi animal.

Los hay de todo tipo y pelaje: proteccionistas, librecambistas, religiosos que no pueden esperar a disfrutar de sus paraísos prometidos, nacionalistas, neoconservadores, anarcocapitalistas, fundamentalistas, subidos al camión del grial de los votos, negacionistas, supremacistas, xenófobos, libertarios y largo etcétera de zombies que con los brazos extendidos avanzan mordiendo. Porque podemos hacer florituras, pero a estas personas los votan. Y lo hacen no solo quienes se pasea por el barrio madrileño de Salamanca gritando, megáfono en mano y desde el asiento de atrás de un descapotable “libertad”, también las personas excluidas, que laburan precariamente y están desesperadas.

Un caso menor que los medios de comunicación lo han ampliado hasta volverlo un King Kong trepado al Empire State dando sopapos a diestro y siniestro, es el argentino Javier Milei que la semana pasada obtuvo el 14% de los votos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (nada menos que 230.000 personas con su recién creado partido Libertad Avanza). Licenciado en Ciencias Económicas; es decir, fue a una facultad y obtuvo un título, exfuncionario público, asesor de un grupo empresarial gran contratista del Estado y, sobre todo, gran animador de programas de televisión y articulista, de discurso kitsch escritos en los años 50 (sobre todo de la escuela austríaca) y que presenta como un iluminado por la verdad revelada. Bien se sabe que desde los púlpitos, la verdad revelada o se dice con descaro y forma provocativa o no va. Es el reality show.  Para el hombre (ya anda dando vuelta los 50 años), la misoginia es lógica , el Estado “es un pedófilo en un jardín de infantes”, el avaro es un gran tipo, los inmigrantes una lacra, la justicia social es injusta, el aborto no (muchos etcéteras previsibles) y otra frase: “Los únicos que progresan acá en la Argentina es la CASTA política, es decir los parásitos, es decir, los que destruyen riqueza”. Y sí, se la roba a Pablo Iglesias, pero seguramente también lo hace de alguna pintada del mayo del 68; por ejemplo, “leer menos, vivir más”.

Puesta de escena con abrigo de cuero tipo Wehrmacht (por no decir Waffen SS), pelo revuelto y largo (estilistas por medio que recuerda a Trump y Johnson), corbata, tomando canciones de La Renga, con cuatro frases, dos eslóganes y mucho ritmo a lo rockstar, ha juntado votos de personas pro aborto, pero la libertad, de habitantes de las villas miseria, pero la libertad, de cachorros de la oligarquía, pero la libertad, de profesores universitarios, pero la libertad, de un cúmulo de inclasificables, pero la libertad…

La pregunta que me ronda es si son o no reversibles. Si las leyes mediáticas que los han elevado a la cresta están destinadas a romper en la costa y hacerlos mierda. O si agarran para la onda menonita o amish, esas micro sociedades ancladas en el XVIII o para el farwest genocida, o la conquista del desierto también genocida o son bandeirantes o filibusteros o esclavistas o importadores de opio o los territorios son casas de campo de exterminio leopoldinas o o o. ¿Serán IrRevesibles?

Me acuerdo

Difícil escapar al símbolo del terror creado. Por tierra mar aire cable wifi papel éter y murmullo de calle. Veinte años no es nada y las nieves del tiempo platearon mi sien, estrofa del Volver para esta tortura del cuartel general que ordena recordar, recrear, sublimar el dolo del ataque en todos los terminales del orbe. Y sí, la vida es el único bien. pero las torres gemelas no son las únicas muertes. Todas duelen con un mínimo escaso minúsculo sentimiento de empatía hacia el otro. por eso, joroba intentar fugar al despliegue mediático plañidero del gran hermano. Será, oh qué será qué será, que de gurí un día, cuando me pusieron la portátil con antenas en la pieza, descubrí a otros gurises desnutridos con las moscas entrando en sus bocas, de vientres hinchados bajo el pellejo de un costillar en el regazo de unas madres flacas demacradas de ojos tristes mirando un objetivo que no era el caño de un fúsil pero tenía toda la pinta suplicando al vacío por sus hijos sin nombre. Era Biafra. Se me tatuaron aquellas imágenes a las que era imposible encontrarle un sentido que contravenían los discursos de casa, la escuela, los conventuales, la calle. En blanco y negro. Me acuerdo. Me acuerdo. Me acuerdo. También de aquellos otros aviones, grandes muy grandes recontra grandes, que volaban bajo e iban dejando una estela de fuego a su paso. De esa, recuerdo más días meses años puntuales en los noticiarios centrales. Solo los melenudos y las minifalderas como mi hermana mayor protestaban, pero eran comunistas hippies o peor, barbudos violentos extremistas terroristas contra las buenas costumbres. Recuerdo, entre bocado y bocado, ver ciudades ya no ciudades o en vías de no serlo agujereadas transparentes vueltas montículos de tierra metal carne. lo único nuevo las armas que las paga el diablo. Recuerdo no recuerdo pero sí que asocié que en cada época hay unos malos a los que legal y moralmente está bueno matar. Soy de la guerra fría y los malos tenían acento soviético cubano argelino vietnamita pero antes hubo otras personas malas que salían en las películas y que reproducíamos en juegos infantiles. Me acuerdo, por suerte que los malos nos concitaba mayor adhesión. los gurises antes de llenarnos de prejuicios teníamos esa lógica aplastante que tanto repele a los grandes. Recuerdo a los sobrevivientes clasificados como refugiados en barcos a la deriva campamentos caminando en fila. Muchos siempre muchos gurises. Sin pixelar. Recuerdo como tiemblan las casas cuando al amanecer entran los tanques. El dedo en el ojete de los golpes de estado. Las capuchas paseando para escarnio. Los adjetivos sediciosos malvivientes terroristas delincuentes. Recuerdo que igual que la cueva de Afganistán había otra en Panamá que le llamaban eufemísticamente “Escuelas de las Américas” donde se enseñaba a matar torturar desaparecer diezmar aterrorizar… también a comunicar. Recuerdo los campos barrios ciudad de concentración del apartheid, las locuras masacres genocidios financiados por las compañías en pos del recursos, nada nuevo porque durante siglos el mundo lo gobernaban las compañías con apellidos de puntos cardinales. Recuerdo muchas cosas que creí no conocer y no me reconozco

Y vino el asunto del fin de semana. Por cada desgraciada muerte ha habido en veinte años diez mil más. buen solución, digna de sapiens perturbados. Pero con justificante médico moral religioso. Me acuerdo de que hoy seguimos peor y que hay otras personas muertas o vivas muertas que son cientos de millones por la pobreza extrema del hambre. Vaya, vuelvo a Biafra. Y a los senderos migrantes y al olvido de esa vida ajetreada donde mejor es no darle vueltas. Dice, dicen, no digo. Veterano, pero me acuerdo, están presentes y duelen.

Correctos, incorrectamente

¡Vamos! ¡Hostias!, ¡MeCAGOendiola! ¡La CONCHA de la Lora!, quién no ha cometido una estupidez a los 20 años y a los 30, 40, 50 o 60. No diré a más edad porque aunque lo vea, no lo palpo. Y lo digo por acción, mala decisión o de pensamiento que decían los curas en el confesionario cuando conminaban a confesar allá por los 8 o los 10 años, las perturbadoras recreaciones de las escenas franja verde con la Loren, la Coca Sarli o Rosa Luna.  El muchacho de Malasaña salió por donde pudo. O ustedes no le intentaron cargar el mochuelo a la aseguradora con un rascón en auto del viejo barra vieja. O no trucaron el contador de la luz. O no se hicieron los sota cuando la cuenta les favorecía. El muchacho de Malasaña hizo lo que muchas otras personas de esa edad hubiesen hecho. Punto.

La cuestión y vendrá después a putearlo todo, es que los líderes de opinión también conocidos en la versión aggiornada  y enredada como influencers, nunca han tenido un mal pensamiento. Están impolutos, no han acelerado sobre el límite ni manejado con la idea, está bien voy tranqui que las cervezas o whiskies son canallas, pero pongo el pasacasetes a todo volumen. Son pura teoría. Y se vengan. Porque Ganaron. Están ahí y billetera mata ideología. Se creen correctos. Tiene eslóganes, los «slaugh» (guerra) y «gheun» (grito) grito de guerra de los celtas que cruzaron de Irlanda a Escocia. Pero correctos definitivos definitorios sobradores o eso creen. Van y sueltan el rollo sobre qué es democracia y qué no, qué está bien y qué no. Se gustan. Son sexo frío, legal, con todos los permisos, paso a paso, “¿te gustó?”, PEOR: ¿te corriste o acabaste? Y bueno, son sociólogos, politólogos, abogados (es una plaga resistente a los deet), historiadores, economistas (estos están de capa caída, hace unos años con la prima de riesgo eran más disputados que el tiempo).

Pero, vamos, lo que no puede ocurrir es en la personas que se dedican al periodismo. Eso no. Ya, es así. Siempre fue. Digo, no avanzamos nada. Eran las que tomaban apuntes y no escuchaban a las pocas personas que tenían algo interesante para contar y gastaban el tiempo para que las personas estudiantes no incurrieran en los mismos errores pasados del periodismo. Si, estaban los abducidos en la infancia por las sectas religiosas- Pero eso es una tara. Se cuenta con ellas. ¿Y el resto? Gran pregunta. Ahora están ahí. Correctas con todo. O casi todo. Ay, hay cosas como la pobreza o la xenofobia que nunca terminarán de sentirla a flor de piel. Está bien, hablo de parte. Y no, dirán, pero si sos blanco y llevas tantos años con nosotras que sos uno más. No entendés nada.

Dicen que la presión de las redes sociales les impulsan a cometer errores. Que cuando el bar virtual decide hay que alimentarla, que contrastar fuentes tener calma analizar hechos ver como se desarrolla una noticia tener la mirada igualmente crítica y cuestionadora, va en contra de los ansiados likes. No. La culpa son las redes sociales. Puede que sí o que no. Resultado, la culpa es de aquel, aquella otra, lo virtual, la sociedad… Y era noticia. Vendimos mucho. Tuvimos un gran share (véase, lo mismo que estudio una de las infantas del reino y que viendo su auto en el aparcamiento llevó a un mundo de personas a desconfiar de esa carrera de ciencias sociales y políticas).

No tener los recursos profesionales, la mirada clara, la información actualizada implica darle carnaza a quienes viven desde la política del odio, en el odio declarado o tal vez insinuado. Ey, esta jodido, la culpa la tienen esos negros de mierda que vienen a quitarte el trabajo, los maricones que tienen mucha pasta y son un grupo de presión, las tortilleras que te enfrentan con su amor por la calle, los subnormales que te substraen recursos sanitarios sociales afectivos. Ahora pon correctamente las palabras a 2021 aunque sabemos que son esos los epítetos que repiten los tarados medievales. Y es que los tarados se rigen sin límites. Tenés una vida de mierda por culpa de todas estas personas que son vecinos. Sos una víctima de ellos, dicen. Por eso, hacerle el juego, caer en su simpleza es, cuando menos, lamentable. Porque los  delitos de odio han aumentado y MUCHO. Los CIEs están lleno de personas que no tenían un papel con su foto cuando llegaron, las calles se basurea a la persona diferente. La APOROFOBIA crece. Y parece un sinsentido y, sin embargo, hay una bronca larvada en la última década, cuando se decidió que era más importante la banca que las personas, cuando se precarizó el empleo, cuando la pobreza energética entró por las puertas y ventanas, cuando se planteó: “esto es lo que hay valor o lo tomas o lo dejas porque peor es nada”. Billetera mata ideología. Se dice. Pero se instaló como valor supremo.

Nada nuevo. Brota como la malaria. Se prende como un chisquero. Hay un montón de gente que acude a los nuevos sermones del odio. Buscan la respuesta a una miseria sin luz al final del túnel. Y odian sin saber hasta que punto odian. Antes, en la calle, los enfrentabas a trompadas. Ahora no corre y está bueno. Pero la grieta está. Y se agranda. Las sociedades no cambian ipso facto por una ley. Es un proceso de lento contagio. Un tiempo que las redes sociales dicen no tener. Los correctos, incorrectamente viven en su burbuja y alimentan los discursos del odio cuando meten la pata por esa premura de colgarse medallas. «Piano piano si va lontano forte forte si va alla morte«. O eso creo.