La verdad de la milanesa

Desde México, Helena se despide: “¡viva las calles y sus palabras!”. Esa debería ser la consiga, wey.  No me perdono el silencio, la lectura distante de los hechos, los grilletes de las palabras ante la duda, ese lado b de mi alma contradictoria pusilánime o cansada o educada para no mandarme al carajo por no ofender. Por eso voy a comprar un kilo de nalga/tapa o “ese corte” señalado por mi dedo para no discutirle una vez más al carnicero de odios mutuos irreversibles porque un guaidoneano (gentilicio que recién me invento) que no es de Los Llanos no me viene a dar clases sobre los cortes vacunos. Y compraré pan rallado y me volveré para batir los huevos con ajo y perejil, con un chorrito de leche mientras la carne se refresca en la heladera antes de revisarla por enésima vez para quitar cualquier vestigio de grasa que sorprenda al comerla y machacarla hasta dejarla casi como un papiro, consistente pero flexible, listo para garabatear. Así, con música que no sé ahora pero adivino acompañante, whisky sin hielo y algo de picar, dejaré que cada cosa tenga su tiempo. Vaya quizás arranque por el finado Crosby que desde Uruguay Lindolfo avisó de su muerte recordándolo cuando eran The Byrds (después veremos con tills Nash & Young aunque el country-rock me empalaga después de un rato). Pero está bueno el tema y me lleva a mis cinco años de 1965, al hartazgo de la vieja por mi obsesión con las milanesas y a su drástica decisión de que aprendiese a prepararlas para no romper las pelotas. Las milanesas no recuerdan a recetas caseras porque no se heredan, se aprenden desde chico sobre la mesa, de rodillas sobre una silla (por suerte, mis hijos que también aprendieron solos nunca dirán que las milanesas de su viejo eran las mejores. ¡Las suyas, carajo!). Sí, puede ser para cocinar arrancar con su edulcorado Turn!, Turn!, Turn!, eso que cada cosa tiene su tiempo (nacer amar odiar matar…), puede ser, pero al caso, y viendo como viene la mano, el tiempo se lo doy a las milanesas y al resto solo chances porque no son míos. Salpimentar y empanar bañar en huevo y empanar. Terapia para que vuelvan mis palabras y que giren, giren, giren…, porque al final, puesta en el plato y con los ojos cerrados, el confiá, solo es posible con “la verdad de la milanesa”.

Más allá de la estética, de la imagen, del relato lleno de palabras de la verdad, tu verdad tiene que tener alma o como apuntaban las malas pulgas de Onetti, “Se dice que hay varias maneras de mentir; pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene”. Ahí está la milanesa, la propia, la magra, la machacada, la empanada, la confiable. Y ahora que vivimos de la saturación de las palabras que describen los hechos, se vuelve imprescindible so pena de caer en el silencio, en ver pasar los días prestados, en el cabeceo con una guitarra inexistente haciendo un rift heavy que otro toca desde un escenario.

No quiero morder la milanesa y encontrarme esta democracia, la que en su nombre matan en Perú, la que reivindican reinos democráticos de familias divinas, la que coloniza territorios por sus recursos, la que valla fronteras y mira distraída la muerte, la que toma partido de guerras mientras incumple la legislación internacional, la sometida y esclavizada por el poder financiero, la virtual, la negacionista de la pobreza del hambre del cambio climático de las desigualdades, la creacionista, la racista, la excluyente, la que necesita una inteligencia artificial para explicarse…, no quiero morder la milanesa con la verdad de otros que sí, son el poder y hasta la cultura imperante, pero no son mi mirada y aun menos la textura de mi paladar de mierda, pero es lo que hay. Por eso, de vez en cuando, hay que comprar nalga/tapa y preparar milanesas que pueden parecer estúpidas pero en su interior, vos confiá, está la verdad de la milanesa.

Anuncio publicitario

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s