Rompen los ojos

Esta vez la mar no fue esa gran alfombra fronteriza donde Europa esconde sus vergüenzas, los cuerpos de aquellos que a diario se ahogan por querer una vida (la cifra tras décadas ha sido convenientemente no calculada no vaya a ser que impresionen y consecuentemente, cuestionen los valores morales que ponen sobre la mesa). No es la primera vez que se escapan las atrocidades acometidas en tierra. Tampoco será la última. Y siempre caerá en el olvido. Europa, que reclama estar-explotar-saquear los territorios del mundo desde donde las personas escapan (en su translate político es ayudar cooperar civilizar generar riquezas progreso cultura frente al desgobierno la corrupción y cierta discapacidad cognitiva para hacer un buen uso de sus riquezas) tiene número clausus para según quién (only blancos y cristianos son bienvenidos). Es respetuosa en los derechos humanos para según quién, distraída con sistemas políticos para según quién, acogedora para según quién, beligerante para según quién, comprensiva para según quién, solidaria para según quién. Rompen los ojos ver los cuerpos tirados amontonados vivos agonizantes muertos. Pero es Nador, Marruecos, monarquía parlamentaria a su manera, amigos, primos putativos del rey padre, antiguos territorios coloniales, respetuosos con los derechos humanos a su manera que resulta aceptable a la Unión Europea. Es obsceno escuchar al presidente Sánchez decir que se detuvo una invasión violenta al territorio nacional. Darle el apoyo a la gendarmería marroquí. Decir que fue conjuntamente coordinado con las fuerzas españolas. Obviar los 37 asesinatos en la trampa tendida. Asumir la complicidad de la matanza documentada, pero no citada. Mostrar la frialdad como si esa montonera de cuerpos humanos fuese la trasera de un matadero de cerdos.

Europa está en el horno, es un geriátrico de antiguos imperios nostálgicos dispuestos a volver a sus tiempos más tenebrosos con tal de defender su blancura cristiana (dicho sin acritud, atendiendo a los innumerables hechos datos situaciones decisiones con resultado de muerte). Vendieron al Sáhara Occidental, un pueblo pendiente de su territorio y amparado por Naciones Unidas, para evitar tarajales y que los marroquíes hagan el trabajo sucio sabiendo de antemano cuáles eran sus métodos represivos. Rompen los ojos en estos tiempos capicúas donde la llamada civilización ha vuelto a la barbarie civilizatoria. Europa está en el horno y nada bueno se espera porque no les cuestiona a los proclamados normales ver asesinar y apilar seres humanos; bueno, según a quién.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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