Lula es claro: se necesita una nueva gobernanza mundial

Habían transcurrido ocho años del inicio de la Guerra Fría cuando  por iniciativa de los jefes de gobierno de India, Jawaharlal Nehru, Egipto, Gamal Abdel Nasser e Indonesia, Sukarno (inspirados en el pensamiento de Mahatma Gandhi), se vislumbró una nueva vía intermedia para ser posibles como naciones, los Países No Alienados sin la adscripción a los dos grandes bloques en liza: EUA/Europa Occidental vs URSS/China. Fue en la primera de sus cumbres (la inicial en Bandung de 1955 fue la propuesta de crear la organización), en Belgrado (1961), cuando se dio forma a la organización oficializó la denominación de Movimiento de Países No Alineados (a fecha de hoy la componen 120 países y 15 observadores, que supone el 55% de la población mundial y 2/3 de los países presentes en la ONU). Y no, por supuesto, no están los países de los antiguos bloques que hoy siguen guerreando simbólica y realmente en sus cosmogonías geoestratégicas de poder como miembros de cada una de las partes (aunque no exista la URSS).

Los objetivos primarios, desde aquel 1961, de los países no alineados se centraron en: el apoyo a la autodeterminación, la oposición al apartheid en Sudáfrica, el apoyo de la lucha contra el colonialismo, el racismo, la no adhesión a pactos multilaterales militares, la lucha contra el imperialismo en todas sus formas y manifestaciones, el desarme, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, el fortalecimiento de la ONU, la democratización de las relaciones internacionales, el desarrollo socioeconómico y la reestructuración del sistema económico internacional aspirando a la independencia económica y a la colaboración en pie de igualdad, los principios de la coexistencia pacífica, la diplomacia como solución a los problemas… Ni Europa (Este/Oeste) ni EUA ni la URSS ni China ni otros países que bajo sus órbitas participaron ni participan de esa visión que hoy, tras 60 años, la siguen presentado como: populista, radical, antidemocrática, inviable, carente de libertad…

En estos días, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, candidato para las próximas elecciones generales en octubre de este año, concedió una entrevista a la revista estadounidense Time (https://time.com/6173104/lula-da-silva-transcricao/) y entre muchos temas, habló sobre la guerra en Ucrania y su repercusión mundial. Fue claro contundente sin ambages en cada una de las respuestas responsabilizando a Putin pero también a Zelenski a Europa a la OTAN y a Biden por estar más pendientes de echar gasolina al fuego que de buscar la paz a través del diálogo, de colectivizar las sanciones a Rusia a la mayor parte de la humanidad, del circo mediático (la comedia de relaciones públicas), de la falta de líderes que actúen como tales y, sobre todo, de la necesidad de una nueva gobernanza mundial (ninguneada la ONU).

Brasil no es un país cualquiera y Lula tampoco es un dirigente cualquiera de éstos que abanderan “estar en la lado correcto de la historia”. Porque la historia, la real que está llena de atrocidades tras un relato, la siglos de imperios, guerras mundiales, pandemias hambrunas, crisis de todo tipo y pelaje…, siempre tienen los mismos actores y los mismos resultados. Los objetivos principales del Movimiento de Países no Alineados siguen vigentes y aunque Lula no los cita como herramienta, es bueno que sea claro y le llame a las cosas por su nombre: se necesita una nueva gobernanza mundial.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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