El imperio contraataca

Está salado el asunto de los imperios. Superado aclimatado incorporado y explicado el significado de “oligarca ruso” haciendo hincapié en sus conductas disimiles frente a los empresarios generadores de empleo aborígenes, el asunto de los imperios ha tocado la puerta para gastar mucho grafito tinta tecla; sobre todo mucha tecla. Y otra vez toca singularizar diferenciar recalcar que existen imperios del bien e imperios del mal o buenos y malos que hacen el amor y no la guerra o en todo caso hacen la guerra justa que terminará en el amor la justicia social la igualdad a través de la gobernanza del pueblo y por supuesto, la libertad (lo del amor libre ya es excesivo, pero pongamos que sí). y diferenciarlo porque de no hacerlo habría que cambiar todo el temario formativo de la historia clásica donde los imperios se asocian a los grandes maravillosos e increíbles procesos civilizatorios de la humanidad ya definitivamente sapiens que conllevan progreso e innovación y el conflicto guerra invasión conquista descubrimiento colonización apenas es un detalle sin importancia pero necesario a tal magno fin.

Y tras la m con la a es ma y repetido mamá y la p con la a es pa y repetido papá viene dar el contexto a las raíces que nos sujetan y alimentan como hojas caducadas del árbol de la sabiduría con epígrafes grandilocuentes para soñar imperios donde nunca se pone el sol, para tajear el globo terráqueo entre dos justo Este y Oeste, para saber parte de un destino manifiesto culto y religioso y de sangre pura y democrático, para diagramar continentes con la premura de una rotativa que escupa periódicos que piante un lagrimón en los lectores con los territorios de ultamar, para narcotizar naciones poco colaboradoras con el progreso y hacerlas dependientes, para ver y comprender que los genocidios son palabrotas cuando son leídas pero necesarios para aquellos pueblos que ni visten ni calzan y me rezan al dios correcto y lógico si tras el exterminio se plantan aquellos que defienden los valores supremos de la libertada y la democracia aunque no incluya el derecho a la vida (por eso de las hojas caducadas y del comodín de una otra e ilocalizable vida tras la muerte). Los imperios nos protagonizan y sus emperadores son, desprovistos de la violencia, semidioses que alguna vez vivieron y nos trajeron al magnífico presente de la muletilla “nunca como ahora hay generaciones tan educadas y tan bien preparadas”. 

Poner en solfa o matizar o expresar un espíritu crítico sobre este choques de imperios que pugnan en la tabla de posiciones del campeonato imperial del porvenir; es decir, de la propiedad o en su defecto arrendamiento leonino de los recursos, es de “estúpidos”. Así lo dicen en Europa. Y están cabreados, sumamente cabreados, por quienes no adscriben a ciegas sus planteamientos. Tan cabreados que han geolocalizado en la periferia, sobre todo en la América por debajo del Río Grande, esas voces que incluyen variables visiones cuestiones que hablan de otros conflictos en desarrollo (los habituales entre la civilización y la barbarie) que recuerdan que en cada momento existieron justificaciones éticas basadas en un supuesto victimismo del momento para avalar y aplaudir la guerra invasión ocupación sin fronteras ni soberanías y en nombre de un bien mayor. A todas estas voces se les han acuñado ser “putinstalinista”. El mal por partida doble. Es en vano que digan que están en contra de la invasión rusa si meten como corresponsable de la guerra a la OTAN. No, están en “el lado incorrecto de la historia”, vista ésta como futuro y no como pasado. En la OTAN tiran flores y si los afganos la acusan de crímines de guerra, son afganos, no entienen que lo hacían por su bien. Dudar, no. Así que el imperio contraataca contra todos los estúpidos putinstalinistas (en el caso que alguna pluma se le reconozca con vínculos religiosos habría que añadirle estúpido putinstalinistasatánico; es una propuesta), adoradores del comunismo, de lecturas dudosas, de historias no oficiales, de memoria condicionada y resentida con una zaga de editoriales columnas comentaristas analistas expertos que dejan bien a las claras que el bien es uno grande y libre y el mal un kan que asola estepas bosques y montañas.

Como en la zaga de las películas de Lucas de cronologías y precuelas, donde nadie sabe si el bueno era malo o el malo lo era porque fue bueno o los socios están y después son enemigos o al sabio lo matan por ser sabio, en este presente de imperios en conflicto, de fronteras móviles, de milenarios relatos, de epicentros de luz, de porvenires catastróficos o venturosos y placenteros, de instigadores mercaderes, los muertos son los de siempre aunque todo el mundo diga que lo hacen para salvarlos. Sí, hay un conflicto imperial, pero muchas miradas, sobre todo las incómodas de aquellos que fueron sujetos a padecer tan magnánimo esfuerzo bélico en pos de…, bueno, de los recursos. Nada hemos aprendido de nuestras historias. Pero bueno, son palabras de un estúpido putinstalinista; y quién sabe, a lo peor también Darth Vader.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s