¡Al loro! Una mirada estrecha cruel canalla

“La mejor obra que hice como alcalde, sin lugar a dudas, fue el saneamiento de Madrid que, cuando llegué, era una de las tantas ciudades del mundo, diría que la mayoría, desbordadas por un crecimiento demográfico vertiginoso y un urbanismo político desbocado, cortoplacista y acomodado. Y costó mucho dinero, el saneamiento no es barato, fue la obra más grande y lenta. Por suerte, crear o sustituir la red de alcantarillado y traída de agua no concita debates, no compra o vende votos, es una obra necesaria para todas las personas y ya está. Fue una gran obra y larga, diría que siempre inacabada que la sociedad agradece sin aspavientos porque, de nuestros restos, los que generamos, no se habla salvo cuando hay inundaciones o son foco para epidemias. Pero no se ve, y tu sabes que de lo que no se ve, no se habla”, fue la respuesta, ya lejana, que Tierno Galván me dio cuando era plumilla en prácticas en una agencia de noticias, en su casa de Ferraz, con su sempiterno traje cruzado, lejos de la mediática imagen de abuelo de la movida madrileña tras la frase en el concierto del Palacio de deportes: ¡Rockeros: el que no esté colocado, que se coloque… y al loro!

Guarde la respuesta (o la esencia porque mis libretas yacen bajo tierra como aquellos grabadores-walkman) o la programé en la cabeza como una curiosidad a satisfacer por las ciudades que pasé y me detuve. En la nocturnidad se convive con los camiones de la basura, los barrenderos y las Carmen Maura empapadas por un gentil operario que baldea las calles. En la diurna claridad se comprueba como el paisaje, de pronto, se vuelve cemento ladrillo o chapa, asfalto o barro, el cuento de los tres chanchitos cuando hay sudestada o gotas frías o cómo carajo le llamen ahora a las tormentas con nubes preñadas de granizo o agua. Entonces, el desastre es inminente y los equipos de tv registran hasta dónde llegó el agua tras los amasijos de enseres que categorizan el desastre.

Ahora, de la contaminación producida por el aluvión de personas en los nuevos asentamientos o de los viejos fruto de la especulación urbanística, de sus restos, sus basuras, su falta de reciclaje o “civismo” sí se habla, pero asimétricamente (lo asimétrico nos define como sociedades del poniente) porque: o directamente el saneamiento no existe, o se ocuparon los cauces naturales (esos que dicen presente cada 100 años y hoy por hoy, por el cambio climático, vienen con mayor frecuencia) o las hay poco dimensionadas cuando crecen en densidad y altura…; sí, los centros y barrios aledaños están correctos. Por ahora.

A Tierno Galván en aquella entrevista le faltó el “por ahora” ya que los cachorros de los Chicago Boys devenidos del neoliberalismo que asoló los 70s a la actual doctrina libertaria o neolibertaria el campo de batalla es destruir las políticas de Estado donde el saneamiento era ese tema necesario y sin debate, fuese cual fuese el signo político de los gobernantes. Hoy es herramienta en la estrategia política y están dispuestos a bloquear y postergar las obras de saneamiento de bien común porque entienden que al rival (o enemigo) ni agua, aunque penalizan a la población (o porque buscan agrandar esa grieta en la clase media, siempre atemorizada en caer al abismo y por ello dispuesta a no mirar a sus vecinos; o porque alguna encuestadora les vendió las respuestas que querían escuchar en esas desopilantes estudios de opinión pública; o porque directamente son unos canallas). Hay muchos temas urgentes donde avanzar y también a defender del hackeo mundial de los libertarios y entre ellos, el saneamiento asociado al derecho vital del agua, pero también de la salud imposible entre basurales y al medio ambiente.

No es nuevo, pero en estos días ocurrió en Montevideo, en su Intendencia. La coalición libertaria en la oposición municipal bloqueó (votación ponderada) un fideicomiso por 70 millones de US$ ofrecido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para acometer un plan de saneamiento en zonas carenciadas y un programa de limpieza en la ciudad que contaba con el aval por considerar necesaria la obra del Ministerio de Medio Ambiente (curiosamente, también de esa coalición que gobierna el país). Y lo han festejado como un triunfo muchos de aquellos que viven de un lado de la avenida que es frontera entre dos realidades (habrá que suponer que la canallada se absuelve en sus ritos religiosos de fin de semana).

Y es que los libertarios no soportan los sentidos y no van, salvo en campañas electorales, ven a las personas por televisión y cuando aparecen es para hacerse un selfie con un pobre al que desprecian o como los viejos caudillos, frente a las cámaras, reciben la solicitud suplicante de un trabajo para el hijo una pensión rechazada… Y se van, seguramente puteando por llevar los zapatos embarrados.

Si el viejo profesor Enrique Tierno Galván asistiese a esta nueva política de mercadotecnia en las obras civiles de saneamiento, levantaría su ceja tras sus gafas por lo inaudito. Ay, así como en su España está Vox, así como Josep Borrell creó un nuevo cargo para Juan Guaidó en Venezuela como el rimbombante nombre de “presidente encargado”, en Montevideo también hay una no intendenta libertaria llamada Laura Raffo (la intendenta encargada, supongo Mr. Livingstone) que tras perder las elecciones (y no ejercer cargo alguno) habla de personas olvidadas mientras las condena a vivir sin la mínima dignidad humana. Una mirada estrecha cruel canalla desde su lado de la avenida. ¡Al loro con los libertarios!

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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