El juego de la oca

Durante diez años los aqueos guerrearon, fueron guerreados, tentaron entrar, rebotaron, obedecieron, acataron, pero sobre todo, se aburrieron un rato largo entre tanta orden confusa de avanzar-retroceder-amagar-confinar. Diez años en perspectiva, tal como se relata la historia, son un suspiro, pero hay que vivir la diaria de esas 24 horas x 365 días x 10 años. Un coñazo diríase por los aborígenes de la península del Poniente europeo. Y, para entretener a la huestes acampanadas, vaciarlos de inquietudes y explicarles que estaban al albur de las circunstancias sin margen de maniobra, transitaban el tiempo jugando con el disco de festos, hoy considerado el origen del juego de la oca. Después alguien le dio una pensada y vino el caballo, pero mientras, para atrás para adelante en la cárcel o en el pozo cruzando puentes cayendo en la muerte y dados que sigan tirando los dados (la versión de las casillas encriptada para descubrir el Camino de Santiago by Templarios, bueno, es eso, una versión).

Tres mil y pico años después, el juego de la oca es un clásico de los juegos de mesa que sobrevivió casi como un medidor de la buena o mala suerte que nos acompaña para recorrer esas 63 casillas hasta el jardín-paraíso-edén de la oca, llegar por fin al final, sin otra estrategia que el azar de los dados.

Un juego estúpido, pero nos explica devenidos en fichas que un dedo mueve a su antojo desde marzo del 2020. Los científicos fueron claros, lógicos y alejados de pronósticos explicaron las reglas de una pandemia. Había muchos otros juegos de mesa para plantear estrategias, adelantar movimientos o calcular que casa casilla conlleva una siguiente jugada. No. Vistos por nosotros mismos, hemos preferido convertirnos en fichas de la oca, dejarlo a la azar de los dados y, tras 19 meses que arrancamos desde la casilla de salida, las nos confinamos usamos mascarillas dejamos de besarnos nos separamos para llegar tira por que me toca a los puentes de ya está controlada el vamos que se puede ¡qué vienen los turistas!, la mirada comparada de lo mal que van en otros lares o de lo bien que van en esos lares al vamos primeros-segundos-terceros somos buenos malos, las mutaciones Delta (plus, plu+plus)-indias-brasileras-Ómicron (las que vendrán esperando la carroza), salvamos la navidad (uno y dos ya en los cines) vacunados uno-dos-tres (¿vendrán cuatro-cinco-seis?), salvemos la economía porque sin economía ¿qué carajo somos?, ya estamos llegando a la normalidad nueva vieja ajada ¡pero normalidad!, hasta que listos para llegar al jardín de la oca, mierda, caemos en la casilla de la calavera y vuelta a empezar desde el inicio.

En una pandemia, lo decían en marzo del 2020, hasta una inmunidad total y global no existe el politiquero claim: “está bajo control” y menos aventado con exclamaciones. Podíamos haber elegido otro juego, seguramente no habríamos llegado al contador de 4 millones de muerte que sigue creciendo, más acorde a lo que pretendidamente creemos ser, pero no (aburrimiento-pereza-azar). Somos las fichas del juego de la oca o del disco de festos y parece que falta mucho para inventarnos el caballo de Troya. Vaya, igualmente nos quedará la Odisea de Ulises.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s