Koalas

“EL GRAN REINICIO”, presentado en Davos en junio 2020 era claro. La puesta en escena con el príncipe Carlos de Gales adecuada para la élite financiera, tecnológica y política mundial. Un plan, un planazo diría una colega, llena de sostenibilidad innovación ideas justicia igualdad oportunidades e inteligencia artificial. Un mundo feliz pospandemia distópico pero aggiornado como el descrito por Aldous Leonard Huxley con esas nuevas viejas reseteadas castas de: élites, subalternos que se saben creen intuyen posibles, aguantes que esperan un boleto de lotería y los más que como antes y en el futuro no cuentan.

Un mundo feliz lleno de mensajes muchos mensajes un mar de mensajes por todos los canales y soportes, por todas las plumas bocas e imágenes para saber que se está avanzando hacía “EL GRAN REINICIO”

mensajes

tóxicos

si utilizas harás posible, si compras mejorarás el aire, si me permites destruir te compensaré creando, si eres responsable lo seremos contigo, si viajas serás sostenible, si tu vida es energía haremos paisajes, si tienes necesidades te las alimentamos biodegradablemente, si eres sensible te plantamos un árbol, si hay algo quieras te lo diseñamos, pero sigue avanzando comprando consumiendo teniendo porque, carajo, bien los sabes, somos parte de ti de tus alegrías de tu felicidad de tu relacionamiento de tu imagen de tus mañanas satisfechas de tus emociones de tus sentidos de tu ruta vital de tu epitafio (por favor, joder, no te quedes sentado al lado del camino no les des vueltas a las cosas a la tontería del criterio a la duda porque, ¡mierda!, solo se vive una vez y lo sabes)

Los koalas tienen un método para alimentarse con la hoja del eucalipto que es tan tóxica como el cianuro, pero es su alimentación base. Nacen si esa capacidad. Durante los primeros meses, la hembra los alimenta con leche y con una papilla de excrementos que la cría come. En esa papilla de mierda va dotándoles de las bacterias que le permitirán metabolizar lo tóxico de la hoja del eucalipto. Y alimentarse. Y vivir su indolencia. Porque este marsupial que lo confunde con un oso y que todos le aplicamos el diminutivo por su lentitud y adorable figura hasta el punto de ser un clásico del mundo peluche es, lo dice la ciencia (por las dudas), básicamente lerdo, incapaz de reconocer su alimento si no está en el árbol, de buscar otras hojas que tengan más nutrientes que la pobre y tóxica hoja del eucalipto (por eso se la pasan durmiendo 20 horas al día).

Suena conocido eso de educar el cuerpo para ingerir tóxicos sin inmutarse, metabolizar  y dormitar. Pero bueno, estamos yendo a “EL GRAN REINICIO”, lo dijo el príncipe Carlos y el Foro Mundial Económico y en nuestros bosques de eucaliptos los posibles están entusiasmados, los aguante siguen esperando el golpe de suerte y los más, no cuentan.  

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s