R E S P E C T «sock it to me»

Ahora que nos desayunamos escuchando que la música ligera en realidad tenía mensajes subliminales revolucionarios y reírnos durante años (cambiar el dial sin posibilidad de escape o zapear por el brillo de las lentejuelas y menos mantener la línea en la traicionera sesión vermú) fue una traición de clase porque todo aquello era un plan para derribar o corregir o vigilar o molestar a las democracias en sus derivas neoliberales o neoconservadoras que, vaselina mediante, tendían al autoritarismo determinista. Qué tanto música protesta cantautores existencialistas psicodélicos undergrounds punkies psychobillies bluseros jazzistas postmodernos industrialistas tecnos traperos o raperos o hiphoperos reggaes étnicos mestizajes…, la clave que ni la Enigma pudo imaginar era la música ligera. En este punto, habría que pedir disculpas, no lo entendimos, no la pasaban en el supermercado ni el ascensor, somos unos resentidos con la vida, no la disfrutamos, no nos acompañaba en el sexo. Un desastre que explica muchas cosas.

Pero hete aquí que la revista Rolling Stones vuelve a la carga con las 500 canciones más influyentes (debe estar en momentos bajos porque, cómo ocurrió en 2004, hacer estos rankings automáticamente dispara las ventas y se convierten en las notas más leídas: hagan lo mismo con una playa un auto un libro una película un beso un peinado un político… el orden jerárquico nos puede). La consulta fue con 250 personas relacionadas con la música, entre la academia y el escenario, entre la sala de grabación y la junta de accionistas de las discográficas, entre no tú ni tampoco yo.

La ganadora: “Respect” de Aretha Franklin que no es suya porque es de Otis Redding pero es de ella porque sí. He de reconocer que me alegra que aquella canción de 1967 (que era anterior pero Otis nunca se levantó del muelle de la bahía y el tema que apelaba al respeto que a todo hombre se le debe en casa cuando él procura el pan) estaba tatuada en el contexto de la deriva autoritaria de las democracias incapaz de asimilar tantos reclamos que le surgían por doquier contra el racismo, la guerra, el machismo, la cultura oficial(es), las dictaduras, el colonialismo, el saqueo, el hambre… y dicen que el Respect se tornó en himno de clase donde asirse con motivos apartes. Porque si bien la letra, Aretha introdujo el deletrear R E S P E C T (“R-E-S-P-E-T-O, Averigua lo que significa para mí), era banderín de enganche, fue el ritmo acelerado, desconocido y mestizo, esa reinterpretación de los increíbles sonidos afroamericanos (nunca, por suerte, definidos con exactitud) donde entra el góspel y por ello el público (como en los templos que Aretha conocía de memoria porque su viejo era pastor) que, según Atlantic Records, es el soul y el “Respect” el gran hit que recorrió el mundo.

Letra música improvisación palmas coros público. El “Respect” lo tiene todo y hasta hoy nadie ha averiguado el significado del RESPETO ni para ella ni para sus hermanas en el coro ni para el público siguiendo el ritmo con las palmas ni para quien escucha el disco en su casa. Qué decir del discutido “Sock it to me, sock it to me, sock it to me…” (dámelo ya, dámelo ya, dámelo ya). Un imposible.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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