“Una experiencia interesante”

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Cuando Atahualpa del Cioppo y Ugo Ulive entraron al Teatro Victoria para presenciar la obra George Dandin, de Molière, les contrarió ver una media entrada. Maestro y discípulo, ambos directores y cofundadores del teatro independiente El Galpón, en 1947, mantenían una cordial relación con el elenco argentino, también de teatro independiente, Fray Mocho que presentaban una versión libre firmada por el dramaturgo residente del grupo, “El Vasco” Andrés Lizarraga.  Las vicisitudes germinales de los elencos independientes de teatro conllevaban reacomodos y deserciones entre la realidad de la diaria y el deseo del arte como lucha contra las formas. Ya no estaban todos, ya no eran los mismos de otros encuentros, pero la amistad y la necesidad de ver por donde se encaminaban sus pasos los había convertido en una especie de delegación semi-oficial montevideana.

En boca de Ugo Ulive, intentando sintetizar la figura de Atahualpa rememora aquella noche de estreno: “No pasó mucho tiempo para que comprendiéramos cuál era la intención y el fracaso de aquel montaje: se trataba de “popularizar” a un autor popular como Molière presentándolo de una manera muy basta y muy directa, afianzándose en la búsqueda del chiste, el gag forzado y la risa fácil. Dentro de la tendencia peculiar del Fray Mocho, la puesta en escena era de una absoluta escuetez y el término “teatro pobre”, que aún no había sido inventado, le hubiera venido como anillo al dedo. Ni Atahualpa ni yo cruzamos un solo comentario quizás porque nos dolía como si fuera nuestro el error general del espectáculo. Tal vez yo suspiré más de una vez de manera excesiva o no hallaba acomodo en la butaca, mientras que él, como de costumbre, mantuvo una inmovilidad atenta y concentrada, sin perder detalle de lo que ocurría sobre el escenario. Al final, los aplausos estuvieron lejos de sonar entusiastas y el público se fue yendo como con prisa, pero a nosotros, irremediablemente, nos esperaba el ritual de saludar al elenco. Al abrir la puerta que daba al escenario nos topamos con Lizarraga, que parecía estar esperando. Tenía una mirada interrogativa y desconfiada, aunque la fría reacción del público ya era un indicio de lo que podía esperar. Atahualpa avanzó, le estrechó la mano mientras le palmeaba el hombro con la otra y enunció con una convicción irreprochable: Una experiencia interesante. Después se alejó hacia los camarines. Yo farfullé que opinaba lo mismo que él, pero no pude evitar sentirme impresionado.

Del Cioppo era un hombre de una descomunal delicadeza, incapaz de un juicio drásticamente negativo sobre todo si se trataba de juzgar lo que habían hecho unos amigos. Al unir esas dos palabras, “experiencia” (¿pero con qué intención, quería decir que el espectáculo era un experimento o se refería a la experiencia que como espectadores habíamos vivido?) y el adjetivo “interesante”, que no indica entusiasmo ni desagrado, no es un juicio de valor sino una estimación esencialmente subjetiva, lograba colocarse en una zona que el interlocutor podía interpretar de diversas maneras, ninguna totalmente reprobatoria. La expresión se hizo prontamente muy famosa, se cargó de intenciones muy variadas, a veces como manera de evitar comprometerse, a ratos como ironía e incluso como juicio muy adverso. Prevaleció durante años, hasta que el desgaste decretó su desuso”.

El 15M español amaneció con elencos políticos independientes. Las mismas vicisitudes germinales. Tras unos años de ebullición, las distintas compañías, ya gobernantes en ayuntamientos, recorren sendas dispares. Las puestas en escena son diametralmente diferentes y, aunque enfrente está el empresario político con sus dependencias e intereses de poder que expone sin ambages la mercantilización social, la visión sobre el papel de la política no es solo un nombre, un claim acertado, un gag forzado para provocar la simpatía, la risa fácil (alguien debería hacer un estudio sobre el nuevo naming político que asola el planeta y que prioriza emotivamente un momento dado que es insostenible en el tiempo de otras realidades. Mercadotecnia, producto político, consumible, obsolescencia inevitable por falta de cimientos ideológicos). Quizás Madrid y Barcelona zafen. Hay algo de la edad en Carmena como lo fue también en Del Cioppo con su teatro independiente que evita la notoriedad de efímera levedad. En lo próximo, en Galicia, lo simbólico ha prevalecido y el aplauso no es entusiasta. Demasiadas primas donnas con la mirada en el ombligo o demasiadas montañas gastadas que achican el horizonte. Y también personas comprometidas, los menos. Los que duele el comentario. Los desinteresados. Quizás falta la madurez; quizás están recorriendo las etarias previas de una adolescente visión de la política. Quizás. “Una experiencia interesante”, como resumen de lo gobernado, tiene varias interpretaciones.

 

 

 

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Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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