Al profesor Iglesias con cariño

136770.jpg

Cuando salimos del cine estábamos convencidos que alguna vez nos cruzaríamos con Sidney Poitier en nuestro viaje futuro por los distintos salones de clase. Cine Ambassador, 1967. Un buen tipo que los reveses de la vida lo habían condenado a no ser una sociedad donde sólo sirve ser. Hasta apretábamos años después, no sé si puedo decirlo así, en aquellos bailes que eran la previa de otros más hormonados ya rondando los quince. El single a 45 rpm de Lulu sonaba “To sir with love”, breve pero intenso y volvíamos a la representar la figura de Mark Thackeray, descendido de un barco, en un Londres aún brumoso. Y nosotros, los conflictivos dispuestos a ser domados.

Tuve suerte, disfruté de una docena de buenos maestros y profesores. De los que no se toman apuntes porque son instantes que se tatúan. Hasta con dos amigos colgados (ellos sí hicieron una buena carrera, según se mire), fuimos los primeros en solicitar un cambio de profesor en la facultad para asistir al último año de clases de otro buen tipo. Hay, claro que los hay, profesores y maestros interesantes, detonadores de inquietudes y curiosidades. Hay, claro que las hay, profesoras y maestras que uno jamás llegará a disfrutar de su felicidad enfrentando la malaria de una educación precaria en medios y circunstancias. Son increíbles. Las calles de las ciudades deberían llevar sus nombres y no los que lucen de exitistas de dudosos méritos.

Los hay también que utilizan los centros docentes como plataforma de lanzamiento. Los pesados que intentan robar la juventud de sus alumnos haciéndose los piola. Los que sienten que la sociedad les debe una parte del beneficio. Los del verbo fácil. Y vacío. Los jetas. Los que todo es una oportunidad para el negocio que redima la injusticia de ganar más de la media de los trabajadores que tanto tienen en la boca. Si se me admite un consejo, nunca hagan proyectos con el profesorado. Ciertamente conocen la mecánica de las subvenciones, es su trabajo, pero viven las fantasías de actuar con la panza llena. Ya el Che hablaba de las panzas vacías como único y poderoso mecanismo revolucionario. Acá, con los profesores no ocurre. Sus pajas mentales afloran con las certezas de sus nóminas. Sus paradigmas solo resisten al político, quizás otro profesor, y no a la realidad llena de matices y contradicciones, de mecanismo perversos que padecidos, se sabe cómo modificarlos. Cinema de realidad. Escapen de esa yunta. No se tira parejo.

Y lo peor es cuando inundan la política. Sueltos de vientre y palabras, acostumbrados al silencio del alumnado, teorizan y se suben al camión de cualquier protesta. Lindas palabras, demasiado bien hilvanadas, presagio de incumplimiento. Pablo Iglesias, devenido en heredero del otro Pablo Iglesias, de carnet, construyó un discurso efectista. Se descolgó por las carpas del 15M y como buen profesor, robó la ilusión de quienes aún tenían tiempo de protestar y no estaban en un aeropuerto manoteando un hálito de esperanza en cualquier destino. La velocidad se morfa los tiempos. Y el profesor, que no es Thackeray porque nunca supo cómo canta una barriga vacía, cuál emir de Dubai escenificó las necesidades de una persona para la crianza de unos niños. En estos días, sabedor que como a los alumnos, todo cuela, pidió escolta policial. El tipo de la calle le teme a ésta. Ya es un vulgar político normal. Chalet, escolta y discurso vacío. Se morirá sin que una Lulu cante una canción para apretar y sin domar a un alumnado como Mark. Igual, a la vida hay que ironizarla o cuando menos, deconstruirla, podemos dedicarle un “al profesor Iglesias con cariño”.

Anuncios

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s