La carrera de las cucarachas

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Ventura la intuía, pero hasta esa mañana no la había descubierto. Tentando caminos para alimentarse, disimulando que lo tenía claro y que sino seguía una trayectoria fija era porque había detectado algo mejor, la cucaracha abandonó su nocturnidad para hacerse presente. Entró en confianza, se podría decir. Durante todo el tiempo compartido midió y analizó la actitud de Ventura concluyendo que ese enflaquecido ser no representaba una amenaza. Y se hizo visible. Sin presentaciones. Sin las pelotudeces que se les suponen a los humanos en situaciones extremas, como ponerle nombre. Cucaracha. Una cucaracha. En cualquier otro lugar, un preludio de muchas más. En el bote, no.

A Ventura no le gustan las cucharas. Podrían, de ser muchas, llegar a ser un alimento. Crujientes. Llenas de proteínas. Siendo una, y si no jode, una distracción para frenar el tornillo sin fin de su cabeza. Y no le gustan por antiguas disputas del espacio. Sin llegar a cucarachofóbico, había sido criado en una cultura donde los insectos son los portadores de enfermedades, del simple y llano mal. Renunciar a su combate, a puro fly químico, era asumir que uno era un sucio, o eso decía su vieja. Y era una condena asumida con resignación asfixiarse con aquel aparato, que era como un sifón de lata, antes que dejar un bicho vivo. Pero no las mataba bien muertas. Y la pelea era eterna, sobre todo en los cálidos veranos. Eso sí, después de fumigar había que lavarse las manos. Y como las cosas que se aprenden de chico no median razonamientos ni juicios, la incorporó.

La mala suerte lo llevó a embarcarse en un viejo carguero infectado de cucarachas. Como no era cuestión de mostrar finezas ni finuras, Ventura observó la relación de los tripulantes con las cucarachas. Nadie hablaba de ellas. Si alguna rompía el horario y se cruzaba en un pasillo, se la pisaba. Y daba la impresión que les producía un placer similar al que engancha estallando papel de burbuja. Es el ruido. Obvio. Tampoco la persecución. Y menos la erradicación. Están, como esta en el bote. Y la suciedad ayuda. Se barre y se friega, pero la grasa es omnipresente. Solo la guardia en el puente, exige una limpieza personal. El resto del tiempo se viste y calza engrasado, sucio, con monos que encojen a cada lavado. Ahí, es normal que se aquerencien con esos espacios. De los pocos consejos recibidos, Ventura aprendió que, en la cocina y por la noche, se espera antes de prender la luz para darles tiempo a que vuelvan a su escondite. No hacerlo es poco recomendable si se tiene hambre. Hay que darles su espacio. Lo mismo en el camarote, donde ellas anidan tras los tapones calentitos de la luz. Y, a todo se acostumbra uno. Bueno, a todo no.

Ventura llevaba unos meses navegando cuando una noche, sumido en un sueño juvenil, incorporó al mismo el cosquilleo de sus tobillos. A saber, lo que soñaba. Eran dos cucarachas. Una en cada tobillo. La cuestión que en una décima de segundo se armó una carrera que, a lo mejor, en el mundo de las cucarachas tenía apostadores, ganadores y vencidos. Y público, por supuesto. Se largaron a correr cada una por su pierna. Y subieron tan decididas y veloces que Ventura se despertó. Se incorporó para comprobar si había sido parte de su sueño o una carrera ilegal donde sus piernas tan solo eran ruta. Y las hijas de puta estaban ahí, a cada lado de la cadera. Estaba cansado y no le dio para más que tirarlas a la mierda fuera del catre. Le costó conciliar otra vez el sueño. Muchas veces las soñó recorriendo sus piernas. Y a muchas mató por culpa de aquellas dos. Y el resultado debió ser un empate.

Ahora en el bote, a la cucaracha la ve más como un alimento posible o distracción. No tiene colegas para carreras y apuestas. Las del barco marcharon para las profundidades. Ya no son. Tampoco las de aquel carguero que al final, la sanidad de un puerto alemán orden fumigarlo e inyectar insecticidas en sus mamparos. A la tripulación le dio igual, vivas o muertes, presente o ausentes, había que seguir navegando. Eso sí, sucios como siempre.

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Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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