La Haya no se halla

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“Lo intentas de todas las maneras. Pruebas todo tipo de métodos. Pruebas métodos no letales y no funcionan. Entonces te dejan con malas opciones. Es un mal negocio”. ¿Son declaraciones de Maduro, de Kim Jong-un? ¿Quizás un audio recuperado de Sadam o Gadafi? ¿Será Putin refiriéndose a chechenos u homosexuales? ¿Alguna reflexión de inodoro de Bin Laden? ¿O los secretos de confesionario de cualquiera de los sátrapas que argumentaron guerras en América para sus dictaduras genocidas? Nadie de ellos. Fue ayer y las hizo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense CBS. ¿Democracia?

Este faro de Occidente en Medio Oriente tiene demasiada oscuridad. Durante décadas se le ha permitido convertirse en esa especie de preadolescente maleducado y consentido ante el cual, sus padres, el conjunto de naciones que en 1948 le otorgó su territorio nacional, solo atisban a encogerse de hombros. Esta deriva fundamentalista (veremos si alguien no hace bueno a Netanyahu), de un país con armamento nuclear, es una espiral que, de alguna manera y dentro del marco legal internacional acordado, se debe poner freno. Y es una tarea inmediata porque hemos asistido desde la legitima defensa hasta la apropiación indebida de territorios, pasando por el incumplimiento de acuerdos suscritos como el reparto de Jerusalén, la construcción del muro y el paulatino genocidio por inanición de sus vecinos palestinos. Todo vale, todo se le ha permitido, todo se le ha disculpado. Un sentimiento de culpa absurdo que ha generado este monstruo elegido en estas supuestas democracias. No es cuestión de cargar las tintas sobre quienes son judíos si no contra este Estado que admite y publicita sus métodos.

La cantidad de muertos es intolerable, uno solo ya lo sería cuando un Estado tiene de salida la predisposición a asesinar en las manifestaciones: “Nosotros intentamos minimizar las víctimas. Ellos intentan que las haya para poner presión sobre Israel”, dice Netanyahu. “Empujan a civiles, a mujeres a niños a la línea de fuego con el objetivo de obtener víctimas”, se justifica obviando que sus soldados podían tener la orden no usa munición de guerra. “Desafortunadamente, estas cosas son evitables. Si Hamás no los hubiese empujado, no hubiese pasado”, concluye Netanyahu.

Y los fiscales de La Haya, no se hallan. Otro instrumento al pedo cuando no implica a la periferia del mundo, cuando su accionar se sabe que encontrará la negativa de EEUU y sus aliados. Una justicia anormalmente normal.

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Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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