Lawfare, el arma de las guerras jurídicas

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El concepto fue creado en el año 2001 por el general de la marina americana, Charles Dunlap, originalmente descripto como un “método de guerra no convencional en el que la ley es usada como un medio para conseguir un objetivo militar”. Existía desde del origen de la república como arma si bien fueron los mutando los entregadores, quienes conforman el contexto, el escenario donde se produce.

Hay dos casos recientes en el tiempo: el primero de ellos es el del cardenal Alysius, encarcelado en Yugoslavia en la década del 40 por defender a las minorías y protestar contra el racismo. Seis días tuvo su defensa para armarla y el tribunal desechó tomar testimonio a todos los testigos de la defensa. El segundo ejemplo es el de Nelson Mandela, elegido por el gobierno blanco de Sudáfrica como enemigo a eliminar. Fue condenado a prisión perpetua y liberado tras 27 años de prisión.

Hoy es Luiz Inácio Lula da Silva. El entregador, los medios de comunicación vertebrados por la corporación O Globo.

El método (superada su fase experimental o conceptual) se usa para atacar oponentes políticos con la ayuda de los medios de comunicación. La idea es volver al enemigo extremadamente vulnerable y hacerle infundadas acusaciones. Una vez debilitado, pierde apoyo popular y capacidad de reacción.

La estrategia pasa primero por elegir el territorio donde se realizará. Es decir, el tribunal más favorable y un juez proclive, quizás, con aspiraciones políticas como es el caso del de primera instancia de Curitiba con Moro. A continuación, desarrolla una guerrilla jurídica encaminada al abuso de las leyes vigentes para deslegitimar y perjudicar la imagen del adversario y, la implementación del proceso legal para cercenar su libertad, intimidarlo, silenciarlo, influenciar negativamente a la opinión pública para anticipar la sentencia condenatoria y cercenar el derecho a una defensa imparcial. Todo ello avalado y difundido hasta la saciedad por los medios de comunicación, el brazo armado del lawfare, para crear una sensación de presunción de culpa.

John Comaroff, antropólogo de la Universidad de Harvard (que como otras universidades lo estudian), señaló que el caso de Lula es el mayor ejemplo brasileño del uso del Lawfare. “La violencia de la ley sustituyó a las armas porque se destruye a las personas, las apaga, borra, se lleva la esencia, la dignidad, sus vidas”, explica Comaroff. “En esta guerra, como en todas las otras, la primera víctima es la verdad. La justicia y la ley no pueden ser utilizadas para una persecución política y cuando eso sucede, toda la nación está amenazada”.

La obediencia debida no es concebible jurídicamente entre los profesionales de la información (tampoco en la abogacía y menos en la magistratura). Sin embargo, un día sí y otro también, quienes una vez estudiaron las aberraciones periodísticas de antaño, hoy son meros empleados, soldados de sus empresas. Y, por supuesto, munición del Lawfare en otros escenarios geográficos donde se usa el mismo método. Allá cada uno.

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Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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