Ciudad Vieja, ¿le dan una pensada?

20261270093_7df00135c3_h.jpg

Primero las redes, ahora los medios, es evidente que se están templando las lonjas para el definitivo plan de peatonalización de la Ciudad Vieja, en A Coruña. Está bueno, es lógico y casi llegará al final de la legislatura. Las prioridades van por barrios y hay que saberse bancar los tiempos de otros. De lo leído, me falta el modelo (lo mismo que al reino). No basta con quitar los autos, hay que saber cuál será el papel que le tocará jugar al barrio histórico de la ciudad. A este trozo de territorio, en un extremo, no viene nadie exceptuando cuando llega la feria medieval. La ciudad no cuenta con parte vieja. A la vista del debate, la Ciudad Vieja, será otro ejemplo más de la gentrificación donde solo los con mayor capacidad de recursos podrán soportar el pago mensual de los insumos. En la misma no hay nada y muchos de sus establecimientos están con el traspaso anunciado en internet. Vivir cuesta más que a un vecino de otro barrio. Y los servicios son menores por la complejidad de obrar sobre piedra. El vecindario o está envejecido o tiene una alta capacidad económica lo que, en ambos casos, puede asumir y/o suplir las carencias. Por eso, y para evitar que se convierta en un gueto de ricos o de empleados de Inditex, es necesario analizar a la Ciudad Vieja y pensarla a corto, medio y largo plazo (no me gusta llamar al modelo plan integral porque los sucesivos fracasos del término lo han vaciado de contenidos; es como la dichosa transversalidad)..

En primer lugar habría que considerar sus hándicaps naturales: está en un extremo y tiene como barreras una plaza desolada, María Pita, y unas pendientes considerables que motivó la instalación de un ascensor. Es decir, no es cómoda para el resto de la ciudadanía. Tanto es así que el paseo marítimo que la circunda se llena los fines de semana y nadie se le ocurre entrar al barrio porque, básicamente, no tiene algo atractivo más allá de las edificaciones antiguas. Y por ahí sale el segundo problema: nadie invierte porque no es una zona de paseo y el ayuntamiento no tiene planes específicos para rehabilitar la vida de un espacio ciudadano. Al contrario, el Ayuntamiento y sus tasas municipales suelen ser el problema. Las iniciativas hosteleras u comerciales no llegan ni a la consideración de golondrina. No dan los números, se mire por donde se miren. Es una pena que no se tome ejemplo de otros ayuntamientos, sobre todo nórdicos, centroeuropeos y anglosajones que aplazan los deberes impositivos (no los condonan ni generan subvenciones que a la postre es la herramienta del clientelismo), para permitir que prospere la iniciativa. Por supuesto, exigen un plan de viabilidad. Y son garantes ante las compañías de energía (el agua es municipal). Es decir, te dan chance. Acá no, la funcionaria de turno, estresada por su aburrida vida de 8 a 15 horas, de lunes a viernes, reclama los impuestos antes de nada. Y comercios y hostelería, que asumen rentas altas, consumos altos por deficiencias en los servicios y el pago de los impuestos (que no pido que se eliminen), abren sus puertas para cuatro vecinos. Negocio ruinoso. Cierre a la vista.

En segundo lugar, considerado los hándicaps, se buscan las soluciones, se crea un modelo específico. Es innegable el potencial de los barrios históricos (si tienen tiempo viajen a Pontevedra). Pero no llega con su carácter histórico, hay que darle un sentido, un criterio único, un valor que dicen los marketeros ya que el espacio, por sí solo, es el escenario. Más que al turista ocasional, hay que buscarle su lugar dentro del conjunto de barrios, de la ciudad, para atraer al propio ciudadano a un espacio único, singular, con carácter. Ahí puede existir muchas opciones de eje convocador de personas que incorporan una parte de la ciudad a sus rutinas periódicas. Particularmente, porque conozco la experiencia en otras ciudades y su implantación no ha generado la odiosa gentrificación, me gusta el concepto de “barrio de las artes”. La ciudad respira plástica (que tampoco lo ven y se la juegan solo a la música), hay una buena base editorial o de librerías, gran número de fotógrafos, existen proyectos audiovisuales, música y, por supuesto, arquitectura (hasta hay una Escuela de Arquitectura en la ciudad). Se debería apoyar la instalación de propuestas ligadas al criterio principal que arrastren otros emprendimientos complementarios y hacer de la Ciudad Vieja un lugar de visita. Y por supuesto, establecer programas de rehabilitación acertados, posibles.

Personas + espacio singular = a un signo claro más en beneficio de toda la ciudad. Los hándicaps ya se encargarán de regular los flujos de personas.

Por último, es importante que el modelo escogido, si alguna vez se contempla, sea complementario para el resto de propuestas que tiene consolidada la ciudad. Eso es el carácter y a cualquiera nos resulta fácil localizar diferentes estilos en la urbe. No es un todo igual pero sin coches y con edificios de piedra, es lo que mentalmente cualquier persona se representa mentalmente sobre lo qué encontrará en el espacio. Esta o cualquier otra propuesta de modelo debería estar junto al proyecto de retirar únicamente los autos de la Ciudad Vieja. ¿Le dan una pensada?

Anuncios

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s