Perros callejeros

maxresdefaultLa cara de incredulidad de Julieta le produjo risa a Ventura Malvino. A sus diez años tenía que procesar  la revelación imposible acerca de la mutación que sufren los perros tras varias generaciones de mestizaje: todos terminan de media estatura, pelo corto y rubio. Perros listos, astutos y sobrevivientes perfectos de las sociedades urbanizadas. Claro que para ella, primero tenía que hacer crecer o menguar, teñir, cortar o dejar crecer el pelo y, sobre todo, desnudar los valores que a cada raza le otorgan los mercados caninos como pastor, vigilante, peleador, faldero, cazador o acompañante. De ahí su cara de asombrada desconfianza sobre las palabras de Ventura que intenta mitigar argumentando que, “al fin y al cabo es normal ya que antes de ser parte de las ciento y un razas, todos fueron lobos”.

Dos cuadras más allá, Julieta rompe su silencio preguntando si las personas son iguales qué los perros. “Cierto”, atisba a responder Ventura: “todos fuimos uno que con el tiempo y por mor de la climatología, el hábitat y la endogamia nos diferenció. Lo de ser mejores o peores, más listos o capaces, más trabajadores o vagos, más falderos o independientes, más peleadores o pacíficos, es una milonga creada para los mercados humanos”. Ambos ríen profusamente imaginándose como perros y los perros como humanos. Bien de dibujos animados.

Antes de despedirse de su habitual paseo a Ventura le resulta inevitable responder a la pregunta que le ronda a Julieta por su cabeza: ¿Y nosotros qué somos? “Nosotros… Nosotros somos mestizos, de acá y de allá, cruzados de migrantes y originarios, nietos de otros migrantes y originarios que su vez lo eran… Hasta donde los cuentos cuentan, hemos transitado los caminos de Europa y América pero antes los tátara de los tátara también el norte de África y Medio Oriente. Hemos navegado mares, donde algunos perecieron ahogados, y ahora volamos cielos. En tus ancestros hay peleadores, comerciantes, maestros, artesanos, marinos, prófugos y perseguidores, de campo y de ciudad, pobres, ricos, de clase media, contrabandistas, fabricantes, artistas,… abrazamos las tres religiones escritas y alguna de sus escisiones, tienes documentación de izquierda, derecha, liberales y absolutistas, súbditos y revolucionarios independentistas…”  Julieta, abrumada con tanta palabrería le da un beso de despedida y resume: “Papá, los Malvino no tenemos raza, somos perros callejeros”. Y Ventura Malvino le susurra, “como la mayoría hija, aunque a las personas les guste decir que son de raza.”

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s