Clérigos radicales del neoliberalismo

Cuando con el ayatolá Jomeini viajó en 1979 de París a Teherán para certificar que Persia se diluía entre los dedos e Irán emergía como una república islámica, Occidente se apuró a evidenciar los rasgos, cuasi maléficos, para temerosas y normales familias de donde se pone el sol. Jomeini inauguró la moderna figura del líder político-espiritual. El radicalismo estaba implícito en el discurso de los medios pero aun no presidía los titulares ya que su sola imagen imponía el miedo. Tanto que Saddam Husein era la imagen de las democracias para aquellos territorios orientales. Y fue el primero porque lo espiritual entró en la agenda de lo terrenalmente político con figuras polémicas como Juan Pablo II.

La siguiente década mostró como lo político-espiritual ganaba terreno en todos los frentes fruto del previsible desenlace de la URSS, sumergida en la Perestroika y el despiste post mortem de Mao en China. Las dictaduras sudamericanas ya no eran viables para Washington que medía sus fuerzas en Centroamérica para mantener su inercia armamentística junto a la guerra Irán-Irak. Hasta Medio Oriente veía como se apagaba la luz de Arafat e Israel daba paso a un mayor protagonismo de sus ortodoxos.

Con la caída del Muro de Berlín, por fin, se visibilizó sin ambages una nueva religión que daría soporte a las democracias de Occidente: el neoliberalismo. Su dios: el mercado. Sus terrenos santos: las bolsas. Sus santos lugares: los paraísos fiscales.

No creo en las conspiraciones. Creo en las hegemonías que conllevan a las tendencias que se suman como oportunidades de medrar, de estar, de ganar los cielos particulares. Es una confluencia hacia donde han tendido desde la antigua izquierda vuelta socialdemócrata, los sindicatos pero también la antigua derecha. Mensajes sencillos y claros: el consumo para tener y así ser.

En el 2008 se produce el primer sisma-crisis de esta nueva religión. Los datos objetivos demuestran las falacias de sus mandamientos. El dios mercado es injusto pero unos y otros están acostumbrados a las injusticias o misterios en la formas de los dioses tradicionales. Y aunque la lógica de sacrificio-beneficio apuntaría a su fin, ninguno de nosotros hemos tenido a bien considerar seriamente la cuestión de fe. Cuánto peor van las cosas, más necesidad existe entre las personas de aferrarse a la solución divina. Y en ese punto donde el miedo a lo desconocido es la principal arma, los nuevos clérigos radicales del neoliberalismo imparten sus homilías desde los púlpitos de las democracias. Y ahora como antes, estos sermones no se difunden para las legiones de mendigos que esperan otra vida, en forma de moneditas, en los atriles de los templos. Basta leer el siguiente informe:

https://www.oxfam.org/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2015-01-19/el-1-mas-rico-tendra-mas-que-el-resto-de-la-poblacion

 

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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