El perito dice que es aluminosis

aluminosis en el Turo

La aluminosis es una pesadilla bien jodida. Una sentencia de muerte a un saco de billetes que un día juntaste para dar forma a un sueño que estaba escrito en las observaciones de tus calificaciones de segundo grado: “adelante, el futuro es tuyo”. Y te metiste con la onda de trabajar y te buscaste un casal y ambos imaginaron que todo crecía si se le regaba según la norma. Y ambos regaron trabajos, descendencia, auto, figuritas para los muebles, ropa con alguna marca, vacaciones,… durante años. La ciudad se transformó. El país, también. El continente entró por la ventana porque quería verlos, comprobar con qué líquido habían regado ese, dios me perdone, milagro de crecimiento. Lo decían en la radio, en la tele, en el periódico de los domingos, en el bar era una conversación habitual y los parroquianos eran más altos, rubios y titulados. Imparable. Astronautas, por supuesto; innovadores, de cualquier tecnología; creativos, impreso en el ADN.

Cuando las paredes mostraron las primeras grietas, más que asustarse hicieron acopio de folletos de lindas urbanizaciones a cinco minutos del centro en avión a chorro. Vino el perito y puso mala cara. Era aluminosis. El seguro no cubría. El constructor se desentendía. Igualmente, buena onda. La ciudad era la que era. El país, de champion league. Y el continente, bueno, el único. Las grietas se extendieron por el barrio. Mal de muchos. Un día llegaron hasta los trabajos. Bueno, había paro. Pasó el tiempo y las soluciones de emergencia se han vuelto perennes, como las grapas de las paredes revocadas mil veces. Eran tan lindo el apartamento que, para qué. Era tan fácil el trabajo que, para qué. Eran tan lindas las palabras que, para qué.

A la clase política le gusta hacer símiles sobre la crisis que desde hace 8 años vive España y la economía doméstica: las apetencias o deseos de una niña imaginaria que es hija y víctima, la reprimenda necesaria  para esa familia que no puede gastar más de lo que ingresa, el trío conyugal de pareja y entidad financiera (donde la entidad es rescatada para felicidad de la libertina pareja)… Y lo hace jugando a ser perito pero no dando las explicaciones del mismo. Las grietas del modelo de sociedad creado en el 78 parecen más fruto de un inesperado terremoto que del previsible desgate de un hormigón que se sabía tenía una fecha de caducidad temprana. En apariencia era una linda edificación y además barata; en su estructura, sale cara arreglarla si no hay que demolerla y volver a construir. Avaricia, incompetencia (que ahora peina canas), conformismo, arreglo, ventaja, oportunidad de unos constructores metidos a políticos. Y ahora, volver a empezar porque el perito dice que es aluminosis.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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