Sur o no Sur

“Largarooon” con una “o” prolongada hasta más allá de los primeros cien metros por un speaker que sabe, datos no faltan, que la carrera se define en la recta de llegada, cabeza a cabeza, donde la emoción oculta las verdaderas capacidades de los caballos y todo queda en las riendas del jockey y en un probable final de “bandera verde”. Después, volverán los análisis que en la previa nos llevaron a apostar nuestras ilusiones a un caballo perdedor.

Tenemos la convicción que los programas electorales mienten. Por ahí sacamos una frase, un punto de interés oculto entre otros llenos de vaguedades. Están pensados y redactados para vender. Es una carrera. Y para los think tank partidarios los electores somos una especie de ludópatas que nos jugamos cada cuatro años el gobierno en la embriaguez de sus propuestas.

Estas son las segundas elecciones generales de la crisis. Las primeras fueron una fantasía, un brindis al sol donde una vocecita interior nos decía qué a nosotros no, qué nosotros podíamos, qué eso de la miseria, de la inequidad, de la malnutrición eran cosas de otros continentes. Y, por lo visto, se nos cayó la periferia con todo. De un 27% a un 24% de desocupación; o lo que es lo mismo, más de 4 millones de personas sin trabajo debería hacernos reflexionar en esta maldita apuesta electoral. Con ese volumen de desempleo viene para los demás el trabajo precario, el chantaje de “o estas monedas o nada”. Y la cadena va añadiendo eslabones a una sociedad de despojos.

Nada, absolutamente nada, se habla y menos se propone sobre un modelo de país posible, sostenible. Unos, viejos y jóvenes, abrazan el no modelo, ese anarquismo capitalista, también conocido como neoliberalismo, donde los mercados lejos de producir especulan con acciones, bonos o títulos; si hay una catástrofe, miramos la bolsa, si hay una guerra, miramos la bolsa, si el presidente se enferma, miramos la bolsa. Otros, manotean discursos más o menos éticos pero sin molestar a la bolsa. Y las nuevas formaciones, carentes de tiempo, que han sucumbido a priorizar el defecto del contrario dejando, si en realidad tienen, la propuesta de un modelo que debería ser trasversal para abandonar de una vez por todas el siglo XVI donde el sol nunca se ponía en el imperio. Cuestión de ubicación: Sur o no Sur.

Así son las carreras de caballos y electorales. Conforme avanza la cola nos vamos sumergiendo en el ruido, desoyendo el impulso que nos llevo a rascar nuestros empobrecidos bolsillos, donde tu mano solo toca tu pierna y alguna solitaria moneda junto al amuleto que un día tú beba te regaló. Y la política, el gobierno que nos damos, no puede salir de una carrera.

 

 

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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