Imprescindibles

Necesito tu sonrisa. Un rato, tan solo. Ver por un momento que se forman hoyos en tus mejillas. Que levantas la mirada. Solo un poco, lo suficiente para redescubrir el brillo en tus ojos, para romper esa atracción invisible que te provoca caminar cabizbajo. Quisiera llenar mis oídos con tus futuros: los perdidos, los soñados, los imposibles. Quizás, confluyan con los míos. O quizás los escriban nuestros hijos. Ya sé, nos conocemos de vista. Invisibles al resto, atrezzo de una escenografía donde aún estamos, aún resistimos, aún peleamos.

Te necesito por egoísmo porque millones como tu mueven el universo. Se lo mueven a las familias, al entorno, al tendero pero también al banquero, al empresario, al profesional, al que se proclama conservador y a quien postula un futuro sostenible. Probablemente muchos no lo sientan del mismo modo. Probablemente a muchos les reconforte dejar caer la mísera limosna, la caridad como sistema. Nacidos y criados en la creencia del pecado concebido, son asociales, radicales del vacío, del no futuro. Las palabras no consuelan, ya lo sé. Las palabras no alimentan, ya lo sé. No estás solo. Ayer se presentó el borrador de la Renda Social en A Coruña. Lo escribieron tus vecinos que ahora gobiernan. Es un buen paso. Chiquito, claro, pero un paso. Y ojalá allá más. Es de justicia social una distribución justa y equitativa. Y que sepas que acá y allá, como hace unos años en Sudamérica, sos imprescindible.

Publicado por

carlosdeus

Periodista independiente

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